ESCAPE RAPIDO DE SITIO

¿Qué se sabe hasta la fecha sobre el trabajo con la policía y las fuerzas armadas (es decir, la base empírica)?

  • La base empírica sobre el trabajo eficaz con la policía, las fuerzas armadas y las instituciones de seguridad en general para abordar la violencia contra las mujeres y niñas es actualmente muy limitada. La mayoría de las pruebas disponibles guarda relación con las respuestas de la policía a la violencia contra la mujer y hay una considerable deficiencia de evaluaciones, investigaciones, estudios comparativos o metaanálisis en gran escala. Entre los estudios ilustrativos en gran escala disponibles en este ámbito figuran:
    • Comisarías de la Mujer en América Latina: Una puerta para detener la violencia y acceder a la justicia (Jubb, Camacho, D’Angelo, Hernández, Macassi León, Meléndez López, Molina, Pasinato, Redrobán, Simas de Souza, y Yáñez De la Borda, 2010) compara las comisarías de la mujer en cuatro países. Véase también el estudio de caso (en inglés) sobre las comisarías de la mujer.
    • Comprehensive Responses to Gender-Based Violence in Low Resource Settings (Respuestas amplias a la violencia de género en situaciones de recursos limitados) (Consejo de Población, 2010) resume la principal experiencia adquirida en la aplicación de programas multisectoriales (salud, justicia penal, servicios psicosociales) en seis países de África Subsahariana.
    • Challenges and Opportunities for improved Monitoring and Evaluation of Security Sector Reform Programmes (Desafíos y oportunidades para mejorar la vigilancia y evaluación de los programas de reforma del sector de la seguridad) (Rynn, S. y Hiscock, D., para Saferworld, 2009) se basa en estudios de casos de cinco países (Albania, Bosnia y Herzegovina, Papua New Guinea, Sierra Leona y Uganda) y cinco encuestas (Unión Europea; Naciones Unidas; y los Gobiernos de los Estados Unidos, los Países Bajos y el Reino Unido). La investigación llega a la conclusión de que se realiza muy poca supervisión o evaluación adecuada de los procesos de reforma del sector de la seguridad, aunque no se refiere concretamente a la violencia contra las mujeres y niñas.
  • La limitada base empírica de evaluaciones y estudios de programas de reforma del sector de la seguridad, la policía y la defensa refleja la atención relativamente reciente prestada a las cuestiones de género y la violencia contra la mujer en los programas y políticas del sector de la seguridad (especialmente en los 10 años transcurridos desde la aprobación de la resolución 1325 (2000) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Aunque los debates sobre la necesidad de un enfoque amplio e integrado del sector de la seguridad en contextos de desarrollo se venían celebrando desde comienzos de la década de 1990, el término “reforma del sector de la seguridad” fue utilizado por primera vez en 1998 por el Secretario de Estado de Desarrollo Internacional del Reino Unido (Sedra, 2010).
  • En virtud de la resolución 1325 del Consejo de Seguridad y las resoluciones subsiguientes que tratan de situaciones de conflicto y posteriores a conflictos (1820 (2008), 1888 (2009), 1889 (2009) y 1960 (2010)), las instituciones de seguridad tienen la obligación de responder mejor a los problemas relativos a la violencia contra la mujer. Estas resoluciones también han alentado a muchas organizaciones a cooperar más estrechamente en relación con las cuestiones de seguridad de la mujer (por ejemplo, la Iniciativa para la Seguridad Inclusiva (en inglés), el Centro de Ginebra para el control democrático de las fuerzas armadas (DCAF) (en inglés), que comenzó a funcionar en 2003 para apoyar la integración de las cuestiones de género en las instituciones de seguridad y los procesos del reforma del sector de la seguridad, y Women Peace and Security Network Africa (WIPSEN-Africa), establecido en 2006 para promover la participación y el liderazgo estratégicos de la mujer en este tema en África). Véase también el portal de Women Peace para una lista de organizaciones (en inglés) que trabajan en el ámbito de la paz y la seguridad.
  • En los casos en que se dispone de investigaciones y evaluaciones, con frecuencia estas se basan en intervenciones en pequeña escala o en programas específicos, por ejemplo:
    • Evaluation of the Family Response Unit District 10 Police Station Kabul (Evaluación de la dependencia de respuesta familiar de la comisaría del distrito 10 de Kabul) (Murray T., para el Organismo Canadiense de Desarrollo Internacional, 2006); y Police-Building in Afghanistan: A Case Study of Civil Security Reform (Fortalecimiento de la policía en el Afganistán: Estudio de caso de la reforma de la seguridad civil) (Murray, 2007)
    • La investigación de los Ministerios del Interior (Servicio de Policía) y de Salud de Zambia y el Consejo de Población destinada a mejorar los servicios prestados a las supervivientes de la violencia de género, incluidos el fortalecimiento de la colaboración y las respuestas multisectoriales, puso de relieve los efectos positivos del suministro de anticonceptivos de emergencia por la policía.
    • Women Building Peace and Preventing Sexual Violence in Conflict-Affected Contexts: A Review of Community-Based Approaches (El fortalecimiento de la paz y la prevención de la violencia sexual por mujeres en contextos afectados por conflictos: Un examen de los enfoques de base comunitaria) (Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), 2007) examina el programa del UNIFEM financiado por el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido.
    • New Workplace for Women Project (Proyecto sobre un nuevo lugar de trabajo para la mujer) de 1998 del Departamento de Policía de Albuquerque en colaboración con el Institute for Women Trades, Technology and Science, expone las principales prácticas para mejorar la contratación, retención y promoción de agentes de policía mujeres.
  • Otra bibliografía conexa incluye:
  • Aunque la investigación y las encuestas son importantes para informar acerca de programas específicos o hacer el seguimiento de estos, no están necesariamente vinculadas con intervenciones o estrategias concretas; frecuentemente no evalúan los resultados de estrategias o enfoques concretos para trabajar con el sector; y a menudo se basan en una muestra pequeña que no es representativa de la población o el contexto más amplios. Estos factores, entre otros, limitan la generación de experiencia adquirida y de prácticas prometedoras para su aplicación a contextos más amplios.
  • Geográficamente, se dispone de más información sobre las experiencias en el sector de la seguridad que abordan la violencia contra las mujeres y niñas de países que han tenido programas en el sector de la reforma más amplios (por ejemplo, Sudáfrica y Uganda) y del Norte Global  (por ejemplo, el Canadá, los Estados Unidos y el Reino Unido). Se dispone de información limitada de países que han salido de un conflicto recientemente o que siguen  embarcados en un conflicto prolongado y aún no han comenzado a institucionalizar plenamente los procedimientos de respuesta y protección o los protocolos en torno a la violencia contra la mujer.
  • Los conocimientos sobre políticas prometedoras y prácticas operacionales y la experiencia adquirida también son limitados en países en que la información sobre el sector no está a disposición del público.
  • A pesar de las escasas pruebas evaluadas de estrategias y enfoques,  hay un número cada vez mayor de herramientas de programación (como guías, manuales y programas de estudios) disponibles para trabajar con el sector de la seguridad, en particular en relación con iniciativas de capacitación, basándose en experiencias de países del Norte Global o en entornos posteriores a conflictos.
  • También hay un número considerable de directrices prácticas para la reforma del sector de la seguridad que se han basado en conclusiones y recomendaciones de expertos y profesionales dedicados a la ejecución de programas de reforma en ese ámbito, incluidos instrumentos para la integración de las cuestiones de género en el proceso.