ESCAPE RAPIDO DE SITIO

Los programas deberían trabajar con la estructura jerárquica y la cadena de mando

El cambio de prácticas y la creación de capacidad llevan tiempo. Junto con la aplicación de políticas y medidas operacionales más amplias (por ejemplo, formación, mejoras de infraestructura y elaboración de protocolos), la naturaleza jerárquica de las instituciones de seguridad y la estructura de la cadena de mando pueden utilizarse para facilitar los cambios de actitud del personal y aumentar el compromiso institucional con la resolución del problema de la violencia de género. Así pues, los dirigentes pueden emitir mensajes de “tolerancia cero” sobre la cuestión a todas las categorías del personal y prestar apoyo a las reformas para mejorar las respuestas a los incidentes. La asignación de prioridad al trabajo con los principales dirigentes y los directivos superiores al planificar y ejecutar los programas, como parte de las reformas sistemáticas para mejorar las políticas, capacidades y prácticas operacionales institucionales puede acelerar los efectos y maximizar el posible impacto de un enfoque sectorial.