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Establecer objetivos claros para tipos diferentes de capacitación

Las iniciativas de capacitación pueden prestar apoyo a los tres objetivos clave siguientes:

  • El conocimiento y la sensibilización social: La mayoría de los programas de capacitación intentan brindar información y sensibilizar acerca del contexto de la desigualdad basada en el género y la discriminación contra la mujer como parte de una introducción a las causas, los factores de riesgo y las consecuencias de la violencia. Incluyen temas como las leyes y normas internacionales de derechos humanos que establecen la función y las responsabilidades de la policía y las fuerzas armadas en relación con la promoción de la igualdad entre los géneros en sus instituciones y la respuesta a la violencia de género; la legislación nacional y local en materia de violencia contra la mujer o de delitos relacionados con formas específicas de abuso; así como las políticas, los protocolos y los procedimientos operativos estándar para responder a incidentes de violencia, incluidas medidas inmediatas, procedimientos de investigación y de presentación de informes, entrevistas, servicios de remisión y coordinación con otros organismos, entre otros servicios para supervivientes. Algunos ejemplos de objetivos de capacitación son:
    • Ayudar al personal a comprender el contexto sociocultural en el que ocurre (y se perpetúa) la violencia contra la mujer;
    • Aumentar los conocimientos sobre las necesidades de las víctimas y los servicios disponibles, tanto para empoderar a las supervivientes como para prestar apoyo a casos más sólidos; y
    • Comprender los principios del enfoque de “no hacer daño para garantizar que las supervivientes y los testigos no vuelvan a ser víctimas como resultado de la investigación (por ejemplo, garantizando un enfoque centrado en las supervivientes).
  • Cambios de actitud: Algunos programas reconocen que las normas y actitudes sociales imperantes constituyen un obstáculo para el acceso de las mujeres y niñas a la seguridad y la justicia. Estos programas pueden centrarse en la sensibilización, la preparación para la vida (como las competencias interpersonales y de comunicación, el control del estrés y la ira, y las actitudes y los comportamientos hacia la mujer), así como en un conocimiento más amplio de la violencia contra la mujer. Por ejemplo, una actividad de capacitación puede estar destinada a promover un cambio de actitud entre todo el personal uniformado y los dirigentes del sector de la seguridad o a sensibilizar al personal sobre sus propias actitudes hacia el género, la sexualidad y la violencia para que no interfieran con las investigaciones o las perjudiquen. Véase el estudio de caso Rozan Rabta (en inglés) del Pakistán para un ejemplo de este tipo de formación.
  • Desarrollo de competencias: Algunos programas pueden tener como objetivo perfeccionar las competencias de los agentes respecto de prácticas específicas (como los protocolos de respuesta, la investigación de denuncias de violencia, la reunión de pruebas, la gestión del riesgo, las entrevistas a supervivientes, testigos y supuestos responsables, la gestión de los casos y las actividades de prevención). Estos programas se centran en la capacitación técnica del personal que presta apoyo de primera línea a las supervivientes, incluidas protección inmediata, asistencia médica, remisiones y coordinación con otros prestadores de servicios, y el trabajo con los autores en situaciones peligrosas. Los objetivos de capacitación pueden incluir:

    • El desarrollo de competencias especializadas para realizar entrevistas que permitan a los agentes trabajar eficazmente con las víctimas, los testigos y los sospechosos;
    • El desarrollo de conocimientos y competencias necesarios para determinar, evaluar y dar prioridad a la reunión de pruebas en relación con la urgencia, el valor probatorio y la accesibilidad;
  • Las siguientes preguntas pueden ayudar a establecer objetivos claros para cursos o programas de capacitación:
    • ¿A quién está dirigida la formación (agentes y jefes de policía de una comisaría o dependencia determinada, todos los reclutas, etc.)? ¿Puede impartirse la capacitación a este personal en conjunto o deberían organizarse cursos separados para personal de categorías diferentes o con funciones distintas?
    • ¿Se impartirá la capacitación de forma gradual o en una intervención única y de corto plazo? Las actividades de capacitación aisladas o de corta duración generalmente no logran cambios de actitud; y los objetivos deberían basarse en cambios realistas que pueden lograrse en los participantes.
    • ¿Es el propósito aumentar los conocimientos o sensibilizar? ¿Acerca de qué esferas específicas?
    • ¿Tiene por objeto la capacitación modificar también las actitudes o percepciones del personal de seguridad? ¿Qué actitudes?¿Es el propósito desarrollar aptitudes concretas? ¿Qué aptitudes?

(Rozan, 2011; UNODC, 2010; Asociación Internacional de Jefes de Policía, 2010; Johannsen, Agneta M. para el DCAF, 2009; Farrell, 2011).

Estudio de caso de una práctica prometedora: Programa de capacitación de la policía de Rabta (Pakistán)

El Programa de capacitación de la policía de Rabta se estableció en 1999 y es dirigido por la organización no gubernamental Rozan, en asociación con la Academia Nacional de Policía, la Oficina de la Policía Nacional, la Policía de Islamabad (todos estos sitios en inglés) y los departamentos de policía provinciales. Su objetivo es mejorar la relación entre la policía y las comunidades en el Pakistán impartiendo capacitación para crear conciencia y mejorar la preparación para la vida del personal del policía a fin de aumentar sus conocimientos sobre las cuestiones de género y fomentar su capacidad para tratar eficazmente y con sensibilidad los casos de violencia contra mujeres y niñas. Rozan ha elaborado un módulo de capacitación sobre “cambios de actitud” destinado a explorar la forma en que los hombres viven su idea de la masculinidad, en relación con las expectativas y normas sociales sobre el comportamiento masculino. El módulo utiliza esta concienciación para debatir los papeles sociales y las expectativas de las mujeres. La capacitación se imparte mediante un taller con un enfoque no contencioso, que antepone la preparación para la vida al debate explícito sobre las cuestiones de género, lo que permite a los participantes (que de otra forma tal vez podrían ponerse a la defensiva) participar abiertamente y de forma propicia al cambio. El Programa se desarrolló progresivamente durante los últimos diez años en respuesta a las relaciones cambiantes entre los géneros y las observaciones de participantes y asociados. Durante sus dos primeras etapas (2000-2004), y en asociación con la Policía de Islamabad y la Academia Nacional de Policía, el Programa de capacitación de Rabta impartió formación a más de 4.000 hombres y mujeres policías recién contratados o en servicio activo de diferentes categorías, desde agentes hasta superintendentes de categoría superior. Entre los logros más importantes del Programa de Rabta figuran asociaciones formales con dirigentes de la policía y la institucionalización de su módulo de capacitación en el programa oficial de estudios para nuevos reclutas y agentes en servicio. Véase el estudio de caso completo (en inglés).

Fuente: Seema Khan, 2011 en colaboración con el Sr. Babar Bashir, Director de Rozan; todas las citas del personal de Rozan y los participantes del programa provienen de entrevistas realizadas para la elaboración de este estudio de caso en noviembre de 2010.