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Compromisos para ser incluidos en los marcos de la policía

Los marcos normativos deberían enunciar compromisos concretos sobre la función, los objetivos y las actividades de las instituciones y el personal del sector de la seguridad, a fin de que: 

  • Examinen las prácticas policiales y la legislación conexa en vigencia para fortalecer la respuesta a los incidentes de violencia, y las armonicen entre las distintas jurisdicciones, según proceda;
  • Establezcan mecanismos de coordinación entre diferentes instituciones gubernamentales con miras a asegurar una respuesta amplia a diferentes formas de violencia;
  • Faciliten mecanismos para garantizar la participación de la sociedad civil, en particular las organizaciones de mujeres, en la creación, puesta en marcha y supervisión de políticas e instituciones de seguridad;
  • Promuevan una cultura dentro de la policía y las fuerzas armadas que no tolere la discriminación ni la violencia de género, en particular contra los civiles y el personal femenino;
  • Adopten y apliquen una política disciplinaria interna sobre la explotación y el abuso sexuales, con sanciones claras a los delincuentes;
  • Establezcan códigos de conducta, incluidas medidas concretas para abordar la discriminación, el acoso sexual y otras formas de violencia contra las mujeres y las niñas;
  • Elaboren y adopten protocolos y procedimientos operacionales sobre la forma de responder a la violencia contra las mujeres y las niñas, para que el personal de la policía:
    • Responda rápidamente a todas las solicitudes de asistencia y protección;
    • Asigne el mismo nivel de prioridad a las llamadas relacionadas con la violencia de género que al otorgado a los casos que entrañan otro tipo de violencia, y la misma prioridad a los casos de violencia doméstica que a los casos relacionados con cualquier otra forma de violencia contra la mujer;
    • Lleve a cabo una evaluación del riesgo coordinada del lugar del delito (al recibir una denuncia) y responda en consecuencia en términos que pueda comprender la denunciante o superviviente;
    • Coopere y coordine actividades con otros servicios y sectores como parte de un sistema integrado, especialmente servicios de apoyo a las víctimas, usando protocolos y procedimientos acordados de comunicación, intercambio de información y remisión;
    • Aplique una política que favorezca las detenciones y el enjuiciamiento en los casos en que haya causa probable para creer que se ha cometido un delito; y
    • Exija que la policía o las autoridades informen a las víctimas de la liberación inminente del autor o de las condiciones relacionadas con esta (ONU-Mujeres. 2011. Handbook for National Action Plans on Violence against Women, sección 3.5.4.1; Model Strategies, 8c, 2008);
  • Elaboren estrategias y tácticas policiales y militares concretas para reducir el riesgo de violencia y aumentar la protección de las mujeres y las niñas;
  • Preparen e impartan formación especializada para los oficiales de la policía y las fuerzas armadas sobre la prevención de la violencia contra las mujeres y las niñas y la respuesta a ella, incluido el trabajo con las víctimas y los sospechosos (por ejemplo, en relación con las técnicas de detección e investigación  para garantizar la seguridad de las víctimas y la confidencialidad; mecanismos de remisión para la atención médica y de otra índole; formas en que las fuerzas armadas deberían proteger a la población vulnerable, como los refugiados y los desplazados);
  • Creen puestos específicos dentro de los servicios de policía en los planos administrativo y operacional encargados de prevenir y abordar la violencia contra la mujer. Esto puede incluir a los distintos funcionarios de capacitación, como los investigadores especializados, el personal de apoyo a las supervivientes y los promotores que las acompañan durante todo el proceso de denuncia;
  • Nombren asesores especializados en la cuestión que presten apoyo a la labor de la policía;
  • Establezcan un punto de contacto único en cada comisaría para los casos de violencia;
  • Creen o fortalezcan dependencias especializadas dotadas de fondos suficientes, centros y servicios para que las mujeres y las niñas denuncien delitos, soliciten asesoramiento y albergue (por ejemplo, tribunales especializados en violencia doméstica, centros de atención integral, comisarías de la mujer, centros de remisión para casos de agresión sexual, lugares seguros), con la formación especializada para el personal responsable;
  • Participen en estrategias que aborden determinadas formas de violencia.
  • Movilicen a las comunidades, las organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil y se asocien con ellas a fin de que adopten medidas coordinadas para prevenir la violencia contra las mujeres y las niñas y apoyar a las supervivientes y sus familias;
  • Establezcan políticas y medidas concretas en el ámito de los recursos humanos  para garantizar la contratación, la retención y el ascenso de las mujeres en la policía y las fuerzas armadas (Albrecht y Barnes, 2008; Takeshita 2008; ONU-Mujeres. 2011 (en inglés)).