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Recolección de pruebas

En una investigación de violencia doméstica, agresión sexual o violación, la policía necesita recolectar una variedad de pruebas físicas y verbales. Además de tomar las declaraciones de las víctimas y sospechosos y documentar otras observaciones verbales o comunicaciones hechas por las sobrevivientes o los perpetradores durante el proceso de investigación, se deben recolectar pruebas físicas, incluidas pruebas forenses de que se ha cometido un delito (por ej. huellas dactilares, saliva, sangre y semen, restos de piel debajo de las uñas, ligaduras únicas, cabellos y fibras) – las cuales se analizan científicamente. Estas pruebas pueden ser cruciales para vincular al perpetrador con una escena de delito en particular o una víctima.

Formas de pruebas clave incluyen:

  • Señales de lesiones (por ej. cortes, raspaduras, hematomas, fracturas, ahorcamiento, cabello arrancado) que pueden ser fotografiadas o corroboradas por un médico examinador o clínico. La policía también debe reconocer lesiones que pueden no ser visible inmediatamente después de un incidente (por ej. estrangulación, que puede no aparecer por varios días)
  • Vestiduras rasgadas
  • Uñas rotas
  • Pruebas forenses / ADN (por ej. Uñas, saliva, sangre y semen, restos de piel debajo de las uñas, ligaduras únicas, cabellos y fibras; y en casos de asesinato, el cuerpo de la víctima)
  • Documentos escritos— diarios personales, cartas, notas —ya sea del sospechoso o escritas por la víctima y detallando episodios pasados de maltrato y violencia
  • Armas
  • Bienes del hogar rotos, indicando un incidente violento
  • Observaciones de los vecinos, amigos y familiares
  • Declaraciones de prestadores de servicios que hayan actuado en incidentes de violencia pasados
  • Informes policiales de incidentes anteriores
  • Archivos médicos detallando lesiones anteriores (a ser usados solo con permiso de la víctima)
  • Prueba de órdenes judiciales, incluidas restricciones de fianza y órdenes de restricción
  • Prueba de alcohol y/o abuso de psicofármacos del agresor
  • Historial penal del presunto agresor y todos los sospechosos
  • Computadora, internet/correo-e, mensajes de texto, y otros tipos de pruebas (mensajes de voz, grabaciones en la contestadora, grabaciones de los números de emergencia policiales)

Extracto de: UNODC. 2010. Handbook on effective Police responses to violence against women. UNODC. Viena.

Las siguientes pautas deben orientar las prácticas de recolección de pruebas:

  • Se puede someter a las sobrevivientes a exámenes forenses y médicos sin requisito de consentimiento adicional (como por ejemplo de un pariente hombre), ya sea que decidan hacer una denuncia policial o no.
  • Se deben evitar los exámenes forenses y médicos múltiples para que no ocurra victimización secundaria.
  • Las pruebas forenses y médicas no deben ser preceptivas para condenar al perpetrador.
  • La sobreviviente tiene el derecho de elegir si quiere presentar pruebas y cómo, y el juicio debe ser posible en ausencia de la sobreviviente.
  • Cada pieza debe ser cuidadosamente recolectada, preservada y documentada individualmente.
  • Las prácticas de recolección (incluido qué debe ser recolectado y cómo) deben ser revisadas y actualizadas con regularidad y en la medida que sea necesario en reuniones periódicas con fiscales y otro personal jurídico.

(UNODC, 2010, Naciones Unidas -DAW/UNODC, 2010)

 

Prácticas promisorias: Guía de la Real Policía Montada canadiense para investigaciones de violencia doméstica

La Real Policía Montada en British Columbia ha desarrollado una Guía para investigaciones de violencia doméstica, que orienta a la policía en la recolección de información para la evaluación del riesgo y preparación de pruebas para el juicio. La guía está pensada para ayudar en las audiencias para fijar fianza ofreciendo información relevante a los tribunales y para identificar factores de riesgo que puedan poner a la víctima en mayor peligro de violencia. La información reunida se refiere al sospechoso y la víctima e incluye datos completos sobre:

  • Historial penal de violencia del sospechoso
  • Historial previo de violencia doméstica del sospechoso
  • Órdenes judiciales relativas al sospechoso e historial de violación de tales órdenes
  • Historial de abuso de alcohol/drogas del sospechoso
  • Historial de inestabilidad laboral o problemas financieros del sospechoso
  • Historial de enfermedades mentales del sospechoso
  • Historial de atentos o amenazas de suicidio del sospechoso
  • Acceso, uso o amenaza de uso de armas por parte del sospechoso
  • Percepción de la víctima sobre su seguridad personal
  • Percepción de la víctima de violencia futura o riesgo de sufrir violencia
  • Estado actual de la relación doméstica (por ej. divorcio pendiente)
  • Historial de abuso/violencia progresiva en la relación
  • En caso que haya hijos o hijas, si han estado o podrían estar expuestos a la violencia
  • Historial de amenazas del sospechoso a la víctima, su familia, amigos, colegas o mascota.
  • Historial de que el sospechoso haya obligado a la víctima a mantener contacto sexual
  • Historial de que el sospechoso haya actuado celosamente, acosado o perseguido a la pareja anterior de la víctima
  • Otra información que pueda ser relevante (por ej. ¿la víctima está asilada social o geográficamente, no quiere o no puede salir de su casa, no habla el idioma local (inmigró recientemente), tiene alguna discapacidad?)

Extracto de: Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, (2010), ‘Handbook on Effective Police Responses to Violence against Women’, Criminal Justice Handbook Series, Viena: UNODC; Royal Canadian Mounted Police.

 

Para obtener más ejemplos de orientación desarrollada por fuerzas policiales sobre cómo investigar la violencia contra las mujeres y niñas, busque en la Base de Datos del Secretario General sobre Violencia contra las Mujeres y las Niñas (filtre por reglamentos/protocolos/directrices y policía).

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