Hay muchas formas de trabajar en conjunto. Pueden distinguirse tres niveles de intensidad: cooperación, coordinación y colaboración. Véase también Establecimiento y encuadre de una alianza de campaña.
Cuando se establece una alianza, debe aclararse quién tomará qué tipos de decisión y cómo, para evitar confusiones o lagunas de responsabilidades. También deberían incluirse normas para la gestión del conflicto. Por lo general, las crisis de colaboración surgen cuando se producen desacuerdos e incertidumbre respecto de las condiciones de la participación. Vale la pena tomarse el tiempo para establecer estas condiciones, de modo que las posibles deficiencias o lagunas puedan abordarse antes de que causen problemas.
En una alianza eficaz, los miembros renuncian a algunas de sus facultades, que pasan a ser de la alianza en general. En vista de que toda organización tiende a proteger sus propios intereses y modos de trabajo, puede llevar tiempo acordar formas eficaces de trabajar juntos. Las alianzas deben evolucionar y desarrollar sus fuerzas, con frecuencia en un proceso iterativo. Incluso en alianzas pequeñas se recomienda formalizar las estructuras y los procedimientos enunciados más arriba para prevenir crisis posiblemente perjudiciales. Los contactos frecuentes, el intercambio de información, la obtención periódica de observaciones y la celebración de un éxito, por parcial que sea, mantienen el impulso de una alianza.
Las “seis R” para mantener la participación de todos los interesados
(extraído del conjunto de herramientas (en inglés) del Grupo de Trabajo para la Salud y el Desarrollo de la Comunidad de la Universidad de Kansas)
Las “R” pueden abordarse en un proceso continuo de consultas formales o informales y solicitud de información dentro de un grupo o alianza:
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