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Los servicios deben estar abiertos a todas las mujeres y adecuadamente adaptados a las distintas necesidades de quienes solicitan apoyo

Las mujeres expuestas a cualquier forma de violencia deben tener acceso a alojamiento seguro y protección, aunque requerirán diferentes tipos de apoyo según la situación de cada una. Al desarrollar los servicios se deben considerar la(s) forma(s) de violencia y el tiempo durante el cual la han padecido; las condiciones físicas, psicológicas, legales y socioeconómicas de la mujer en el momento en que solicita ayuda; así como su familia extendida, la comunidad y factores sociales (es decir factores de riesgo y protección) que afectan sus posibilidades de huir del abuso y acceder a servicios de refugio o alojamiento seguro. Los servicios deben estar diseñados teniendo en cuenta estas circunstancias distintivas así como las necesidades particulares de las mujeres y las niñas que enfrentan múltiples formas de discriminación (mujeres que viven con el VIH o discapacidades, mujeres indígenas, inmigrantes o indocumentadas, minorías sexuales, etc.). Esta pueden comprender: proporcionar alojamiento del tipo familiar para las mujeres acompañadas por sus hijos o hijas dependientes, sin que importe su edad o sexo; poner a su disposición servicios de traducción; desarrollar políticas de consentimiento específicas y dar los pasos indicados para ofrecer protección a las niñas menores de 18; establecer evaluación de los riesgos y planificación de la seguridad para formas de abuso específicas (por ej. matrimonio forzado; trata de personas); promover alojamiento seguro alternativo en áreas donde no hay instalaciones de refugio; y crear servicios para mujeres con problemas de abuso de sustancias o salud mental (Kelly & Dubois, 2008).

Véanse además los principios rectores generales que se deben tener en cuenta en toda programación sobre violencia contra las mujeres.