ESCAPE RAPIDO DE SITIO

Refugios de emergencia

Las instituciones comunitarias que prestan servicios especializados, tales como hospitales, centros de salud o de crisis; espacios de instituciones religiosas o lugares de culto (por ej. iglesias, templos, mezquitas, sinagogas, etc.); así como comercios (por ej. hoteles, oficinas, etc.) pueden ser opciones de alojamiento temporario importantes para las mujeres que huyen de la violencia en comunidades donde no hay refugios o son inaccesibles.

Al igual que las redes de hogares seguros, los refugios de emergencia deben ser desarrollados con conocimiento de las necesidades y riesgos particulares de las mujeres que huyen de la violencia y los servicios de los que disponen en la comunidad. La naturaleza pública de esos espacios puede servir para disuadir a los perpetradores en ciertas circunstancias y, algunos lugares cuentan con medidas de seguridad que pueden ofrecer a las mujeres cierto grado de protección inmediata (por ej. guardias de seguridad, cámaras de vigilancia, habitaciones privadas, porteros, etc.) mientras acceden a servicios de seguridad más completos.

Los espacios de alojamiento seguro deben ser desarrollados en colaboración con los refugios y otros proveedores de servicios para asegurar que las respuestas respeten los principios rectores de las prácticas centradas en la sobreviviente y empoderadoras. Esto puede evitar la revictimización de las mujeres en el proceso de solicitar ayuda (por ej. ser retenidas en un lugar de custodia o en una institución) y puede asegurar que quienes ofrecen protección entiendan cuáles son los apoyos adecuados que pueden ofrecer (por ej. escuchar todo lo que quieran compartir sin juzgarlas, reconfortarlas que el abuso no es su culpa, y acceder a información de derivación pertinente, etc.) así como los servicios que deben ser prestados por profesionales especializados (por ej. orientación, todo contacto con el perpetrador, asesoramiento legal, etc.).

Cada espacio debe establecer protocolos particulares sobre cómo se debe proteger a las sobrevivientes en áreas abiertas y accesibles al público en general (por ej. centros de salud, iglesias, oficinas). Esto incluye determinar, en colaboración con organizaciones de apoyo a la sobreviviente, quién puede recibir apoyo (mujeres y niñas o solo mujeres adultas); qué apoyo se debe ofrecer (por ej. acceso a un espacio seguro y privado hasta cierta cantidad de horas/días); y cómo interactuar con el personal que trabaja en el refugio para responder adecuadamente a las mujeres que solicitan servicios. Por ejemplo:

  • Un centro de salud puede necesitar impartir capacitación específica al personal sobre los servicios de albergue seguro que ofrece el centro, o designar a los empleados y capacitarlos en la respuesta a las mujeres que solicitan alojamiento (por ej. personal que trabaja en un centro ventanilla única ubicado en un hospital)
  • Los hoteles pueden necesitar discutir y establecer procedimientos específicos de seguridad y registro para alojar a las mujeres que huyen del abuso, de modo que su información solo pueda ser accedida por una cantidad mínima de personal y sus registros no puedan ser accedidos por otros empleados o perpetradores potenciales. Esto puede implicar registrar a las mujeres con un alias con detalles de contacto que no se puedan relacionar con la sobreviviente; alojar a mujeres en un área que sea fácilmente accesible para la policía o guardias de seguridad y que no sea fácilmente accesible para personas extrañas.
  • Los lugares de culto deben asegurar que cualquier empleado que interaccione con las mujeres sobrevivientes tenga capacitación básica sobre el problema, las medidas de seguridad que se deben seguir, y la importancia de no promover ninguna acción en particular (por ej. mediación, orientación de pareja en casos de violencia doméstica o reconciliación con el perpetrador).
  • Los comercios deben identificar toda información general y capacitación específica que pueda ser necesaria para el personal de seguridad o empleados que puedan tener contacto con una mujer que busca apoyo. Por ejemplo, los proveedores de servicios pueden llevar a cabo una orientación sobre el problema para todo el personal y se puede elaborar una lista de acciones y contactos para derivaciones, y ponerla a disposición del personal para asegurar que tienen información apropiada para suministrar a las sobrevivientes si la necesitan.

Ejemplo: Meri Seif Ples (Papua Nueva Guinea)

Meri Seif Ples es una iniciativa de alojamiento alternativo que comenzó  en 2003 en Papua Nueva Guinea y apunta a disminuir la violencia doméstica. Las familias u organizaciones comerciales/públicas ofrecen alojamiento de emergencia en una variedad de lugares, incluidos: edificios comerciales o industriales y casas privadas.

La iniciativa apunta a ayudar a las mujeres en peligro de violencia doméstica así como aquellas en riesgo de violencia en el lugar de trabajo o espacios públicos. Procura el compromiso de comercios y familias para que ofrezcan refugio de emergencia, de esa forma las mujeres que están en peligro de distintas formas de violencia pueden acceder a un lugar seguro.

Para tener éxito, la iniciativa depende en gran parte del apoyo comunitario, y opera con la creencia que eliminar la violencia contra las mujeres es responsabilidad de todos los sectores de la comunidad así como del gobierno. Los miembros de la comunidad (ya sea particulares, familias o comercios) proveen todos los refugios Meri Seif Ples. Además de proporcionar refugio para las mujeres, la iniciativa refuerza la concienciación comunitaria, promueve el mensaje que la violencia doméstica está mal, y facilita acciones en las que la comunidad se une para ponerle fin.

 Los componentes claves de la iniciativa incluyen:

  • Crear un Equipo de Seguridad Urbana, que:
    • Funcione como contacto y registre a las familias y organizaciones interesadas en proporcionar un refugio Meri Seif Ples, y
    • Asista a las familias y organizaciones con la provisión de materiales para promover la seguridad de las mujeres.
    • Crear refugios Meri Seif Ples apoyados por el Equipo de Seguridad Urbana y señalizados con un cartel en la puerta o en un lugar obvio en el edificio. Las mujeres que ven los carteles podrán acceder al edificio y recibir refugio y apoyo según las posibilidades de la familia u organización.
    • Promover la concienciación comunitaria de la iniciativa para aumentar el acercamiento a las mujeres en riesgo de violencia mediante:
      • Infomerciales transmitidos por el canal de televisión nacional en Papua Nueva Guinea, con información de contacto de la iniciativa (por ej. número de teléfono, sitio web, y correo electrónico). Véanse los vídeos:

Meri Seif Ples- Say No to Violence

Meri Seif Ples: CPL Group, City Pharmacy, Stop Shop, Hardware Haus

Meri Seif Ples: Kwila Insurance

Famli SEIF Haus - Kaugere Settlement Port Moresby

      • Una serie de sellos postales publicados en Yumi Lukautim Mosbi Projek, incluida la iniciativa Meri Seif Ples.
      • Boca a boca.
      • Carteles colgados en los portones y puertas de comercios y casas de familia.
      • Imponer un período de enfriamiento para el abusador potencial para ayudar a prevenir que cometa un crimen, junto con la prestación de refugio para las mujeres en peligro. 
      • Proporcionar información y acceso a apoyo a largo plazo a través de la iniciativa socia de Meri Seif Ples, Yumi Lukautim Mosbi Projek.

      Fuentes: Sitio web Meri Seif Ples. WHAT IS MERI SEIF PLES? (Meri SEIF Ples, s/f) – Folleto en línea

 
Estudio de caso: Creación de espacios seguros mediante alianzas en la comunidad (Antigua y Barbuda)

Forma de violencia

2008

2009

2010

Violación/intento de violación

35

48

39

Violencia doméstica o amenazas

260

235

260

Otras agresiones sexuales

30

NA

NA


La Dirección de Asuntos de Género en Antigua y Barbuda, el principal organismo responsable de abordar las desigualdades de género, incluida la violencia contra las mujeres, ha desarrollado muchos espacios seguros en todo el país para proteger a las sobrevivientes de violencia doméstica, agresión sexual (incluida la violación) y la trata. Los espacios proporcionan alojamiento de emergencia y temporario, y están adecuados para el propósito de ofrecer espacios seguros para mujeres, niños y niñas en un estado insular pequeño. La iniciativa fue desarrollada en respuesta al significante número de violaciones, abuso doméstico y otras agresiones sexuales denunciados entre 2008 y 2010, que habían permanecido consistentes desde 2005.
A pesar de la adopción de instrumentos legales férreos que abordan la violencia contra las mujeres, la protección de niñas y niños contra los perpetradores ha continuado siendo un desafío para los agentes del orden público y los organismos de servicios sociales asociados. A menudo es difícil mantener la seguridad de una víctima después que se ha entregado una orden de alejamiento o se han hecho arrestos, debido a la reducida población de la isla y las comunidades unidas. Aunque la policía implementa sus propias estrategias para prevenir las represalias contra las sobrevivientes (tales como retener a los perpetradores hasta 48 horas como período de “enfriamiento” y para facilitar el procesamiento de órdenes de alejamiento), en muchas instancias no se respetan las órdenes de alejamiento. Los perpetradores han regresado a sus casas, amenazado a la sobreviviente, e incluso le han causado más daño. En algunos casos, los hogares familiares han sido destruidos por el perpetrador, con fuego y otros medios, con el fin de ejercer su poder y control y persuadir a los familiares que retiren los cargos, algunos huyen por temor o enfrentan amenazas de muerte.
En muchos casos, los perpetradores de violencia doméstica han sido alejados del hogar compartido, lo cual da a los niños y niñas cierto nivel de normalidad en situaciones familiares difíciles. Sin embargo, los actos de violencia del perpetrador en represalia han reforzado la necesidad de un enfoque complementario.
En este contexto, las organizaciones de mujeres han promovido enérgicamente la creación de casas seguras para mujeres y organizaciones no gubernamentales han realizado varios esfuerzos para crear dichos refugios. Muchos de los desafíos que conlleva la operación de esos espacios están relacionados con la población pequeña de vecinos y familias estrechamente vinculadas, muchas de las cuales residen en la misma aldea o pueblo por varias generaciones. En este contexto, es fácil que el público conozca la ubicación e identifique al espacio como refugio, y la información de la sobreviviente puede ser divulgada por parientes lejanos o amigos. Esto genera un gran potencial para que las sobrevivientes y sus hijos e hijas, así como otras familias en el refugio, corran riesgo de futura violencia. Estos factores limitan el período de tiempo durante el cual se puede usar cada centro, y su capacidad para facilitar las necesidades de las mujeres que, en la mayoría de los casos, requieren reubicación de emergencia.

En respuesta a estos desafíos, la Dirección reconoció la necesidad de un sistema de apoyo oportuno, que pueda satisfacer eficazmente las necesidades de las mujeres, guardar su confidencialidad y garantizar su seguridad en situaciones sumamente volátiles. Junto con las agencias aliadas, ha desarrollado un sistema que puede asegurar la protección de las mujeres, niños y niñas al darles alojamiento seguro. Aprovechando la línea de emergencia de 24 horas (268-463-5555) creada por la Dirección y la Asociación de Planificación Familiar de Antigua en 1997, la Dirección se ha aliado con ciudadanos particulares y empresas para establecer espacios de protección para mujeres, niños y niñas que buscan reubicación inmediata.

Como resultado del esfuerzo, se han establecido muchos espacios seguros que se utilizan a demanda como alojamiento temporario para mujeres, niños y niñas. Las principales características de la iniciativa incluyen: 

  • Elaborar una lista de ciudadanos particulares, pequeños hoteleros y propietarios arrendadores en todo el país, que aceptan alojar a usuarias de la Dirección sin costo alguno, por períodos de tiempo cortos negociables.
  • Apoyo de familiares que pueden ofrecer alojamiento seguro.
  • El acuerdo de socios privados de preparar lugares de alojamiento a demanda.
  • Rotación y uso infrecuente de los lugares para asegurar el más alto nivel de confidencialidad y anonimato para las sobrevivientes, y evitar etiquetar los lugares como refugios (lo cual ocurriría si se usaran con más frecuencia).
  • Orientación laboral y otros mecanismos de apoyo y servicios a través de la Dirección para mujeres que desean disponer de ese tipo de asistencia.
  • Alentar y apoyar a la policía para que utilice su operatividad para alejar a los perpetradores de la casa y facilitar la salida de las mujeres, niñas y niños y que comiencen el proceso de reubicación.
  • Apoyo de la Dirección para que las sobrevivientes soliciten órdenes de alejamiento, órdenes de ocupación y arrendamiento, y apoyo a un protocolo que asegure que las familias puedan permanecer en sus hogares o regresar allí, mientras que los perpetradores son alejados, arrestados y procesados.  

A lo largo de 5 años, la Dirección ha asistido a más de 100 mujeres, niñas y niños a reubicarse en lugares seguros en todo el país. Las usuarias han regresado a sus hogares o se han reubicado en otra casa luego de estadías cortas en los espacios seguros designados. Aunque los espacios no han sido identificados por los perpetradores, los miembros de la comunidad han identificado algunas casas o apartamentos en sus vecindarios como lugares donde se alojan mujeres, niños y niñas abusados. Cuando esto ocurre, la Dirección deja de usar ese espacio para reubicación. Esto reduce la cantidad de espacios seguros disponibles y aumenta la dificultad para reubicar a las sobrevivientes. Se trata de un desafío constante dado el tamaño pequeño de la isla. La Dirección continúa buscando nuevas alianzas, y trabaja con otros organismos para establecer alternativas viables para beneficio de las mujeres.

Lecciones aprendidas

  • Obtener la asistencia voluntaria de ciudadanos responsables es importante para el éxito de tales iniciativas locales, pero necesita el apoyo de mecanismos institucionalizados para asegurar la sostenibilidad del programa a largo plazo. Esto permitirá a la Dirección compensar a los socios por cualquier gasto y ofrecer opciones de vivienda a largo plazo para las sobrevivientes, mediante recursos que pueden asistirlas en su alejamiento del abuso. 
  • Obtener y mantener el apoyo de la comunidad para poner fina a la violencia no solo es una prioridad sino un requisito para desarrollar el marco necesario para apoyar a las mujeres y sus familias. El desarrollo de una red de apoyo fuerte en la comunidad para poner fin a todas las formas de violencia de género se mantiene con la continua concienciación y educación del público en general sobre los programas y actividades relevantes. Esto ayuda a asegurar el apoyo ciudadano continuo para las mujeres y los niños y niñas, y se fortalece con la interacción con las comunidades y grupos locales en programas e intervenciones que abordan la violencia contra las mujeres.  
  • Se pueden emplear campañas internacionales, instrumentos legales e iniciativas comunitarias para reforzar las obligaciones nacionales y los estándares más amplios de derechos humanos detrás de las iniciativas locales que abordan estos problemas.

Fuente: Dirección de Asuntos de Género, Antigua and Barbuda.

Herramienta:

Safe Haven Manual (Manual para lugares seguros)  (The Advocacy Centre, 2003). Disponible en inglés.

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