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Alojamiento privado confidencial

El alojamiento privado puede ser útil cuando las mujeres necesitan más seguridad, por ejemplo si existe la posibilidad de que se viole la confidencialidad de los edificios comunales y que ellas y sus hijos e hijas corran grave peligro. Tales casos pueden incluir a las sobrevivientes de la trata de personas que huyen de bandas criminales o mujeres cuyos perpetradores las han amenazado verbalmente o con gestos a ellas o a sus hijos e hijas.

Los proveedores de servicios pueden ayudar a las mujeres a conseguir alojamiento privado si trabajan con propietarios arrendadores o autoridades de la vivienda para identificar y adquirir casas o apartamentos para albergar a mujeres solas, pequeños grupos de sobrevivientes o familias. Estos espacios generalmente son reforzados con medidas específicas de seguridad, tales como cerrojos adicionales en las ventanas y puertas, cámaras de seguridad o alarmas, arreglos con las compañías de seguridad o la policía para asegurar que las llamadas desde esa dirección solicitando auxilio reciban respuestas rápidas.

Las consideraciones para desarrollar alojamientos privados incluyen:

  • Realizar una evaluación del espacio para asegurar que es apropiado y pueda ofrecer la seguridad necesaria para las mujeres y sus hijos e hijas.
  • Establecer un acuerdo claro y detallado con los propietarios y las autoridades que concedan el uso del espacio, con los términos de uso y pago por el espacio. Los planes de reforma de la infraestructura, cambios frecuentes de residentes, y las necesidades de privacidad deben tener el visto bueno antes de dar alojamiento a alguna mujer. El acuerdo debe identificar puntos focales de cada agencia que serán responsables de respetar las condiciones y un plazo al cabo del cual se debe revisar el acuerdo (por ej. anualmente). Esto puede prevenir cualquier malentendido o cambio súbito en cuanto al acuerdo, en caso de cambio del personal o gerencia del sector vivienda.
  • Crear un plan de contingencia para casos en los que la ubicación ya no es segura para la sobreviviente (por ej. si el perpetrador se entera de su ubicación, un cambio en el personal o en la política de la policía reduce la seguridad garantizada a las mujeres hospedadas en ese espacio, etc.) Esto puede incluir la preparación de una lista de lugares similares adonde la mujer se puede mudar con poco aviso.
  • Asegurar que las mujeres que se hospeden en la residencia entiendan las diferentes medidas de seguridad en vigor, acepten respetar la confidencialidad, y participen en el desarrollo de un plan de contingencia si necesitan mudarse. Esto debe estar incluido en el proceso de planificación de la seguridad.
  • Identificar los costos de mantener cada espacio y determinar la cantidad y tipos de alojamiento que se proporcionará (por ej. apartamentos para una sola familia o para varias); así como opciones para acceder a vivienda subsidiada por las autoridades estatales o trabajar con otros proveedores de servicios para compartir el uso del espacio y los costos para cada organismo. 

Ejemplo:

La International Foundation for Crime Prevention and Victim Care (Fundación Internacional para la prevención del delito y cuidado de la víctima)  (PCVC) en Chennai, India, ofrece una variedad de servicios para sobrevivientes de abuso y sus comunidades. Además de brindar orientación en crisis y una línea de ayuda para mujeres en relaciones abusivas, PCVC ha operado Astitva desde 2001, un apartamento de dos dormitorios que funciona como el único refugio secreto en la ciudad de Chennai. La organización probó varios modelos para el refugio, desde funcionar como oficina/refugio, un refugio separado con un gestor que vive en el lugar, hasta su actual modalidad, un apartamento privado para mujeres que dejan situaciones de abuso doméstico y sus hijos e hijas. Aunque está abierto para mujeres de todos los orígenes, la organización identificó que las mujeres con ingresos entre medianos a altos no suelen abandonar sus hogares para ocupar refugios del gobierno, debido al cambio de estilo de vida y el trastorno que crearía para ellas y sus hijas e hijos. El apartamento Astitva permite que la mujer continúe viviendo en un ambiente privado (a veces comparten el apartamento con otra mujer y sus hijos e hijas), y la ayuda en la transición después que dejan su hogar (por ej. con los cambios de escuela, compartir espacios de vivienda/baño, etc.), lo cual puede ofrecer una oportunidad para que las mujeres dejen la violencia que de otra forma no lo verían como una posibilidad.  

Para abordar los riesgos de seguridad de las sobrevivientes, PCVC trabaja con los propietarios para asegurar que guarden secreto sobre la información de las inquilinas y se refieran al apartamento como casa de huéspedes, y a las inquilinas como huéspedes. Como medida de precaución, todos los años se cambia el apartamento que se usa como refugio (o con mayor frecuencia si se divulga alguna información personal). Cada apartamento está totalmente equipado, y el alquiler y otros gastos son inicialmente financiados con donaciones privadas. Las mujeres tienen acceso a asistencia vocacional y apoyo financiero, según lo necesiten, para buscar oportunidades educativas y profesionales, junto con otras prestaciones psicosociales y legales que la ayuden a alejarse del abuso. Esto mejora la capacidad de las mujeres para que puedan mantenerse económicamente ellas y sus hijos e hijas a lo largo del tiempo y le ofrece alternativas para no tener que volver al abuso. 

Fuente: Comunicación con Prasanna Poornachandra, CEO, International Foundation for Crime Prevention and Victim Care.

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