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Generalidades

Los programas de santuario apoyan a mujeres que sufren violencia doméstica y a sus hijos e hijas para que permanezcan en sus casas seguros, mediante la implementación de un “marco de seguridad” que involucra a los agentes del orden público y otros actores de la comunidad, al mismo tiempo que alejan al perpetrador del lugar. El marco legal debe proteger el derecho de la mujer de permanecer en su hogar y permitir que se aleje al perpetrador.

Ejemplos de legislación que apoya los programas de santuario

En Serbia, la Ley de Familia adoptada en 2005, permite a los tribunales emitir órdenes para sacar al perpetrador de la vivienda familiar, y también pueden ordenar que las víctimas de violencia doméstica permanezcan en su casa, en ambos casos no importa quién tiene la propiedad de la casa (Ley de Familia, Artículo 198(2).

En Brasil, lo que se conoce como la Ley de Maria da Penha (2006) permite sacar al abusador de la casa (Ley Federal 11340, Sección 2, Artículo 22).

En India, La Ley de Protección de la Mujer contra la Violencia (2005) reconoce explícitamente el derecho de las mujeres víctimas de violencia doméstica de residir en una casa compartida, y dispone que ―cada mujer en una relación doméstica tendrá el derecho de residir en la casa compartida, ya sea que ella tenga o no algún derecho, título o usufructo―. Además, la Ley garantiza que una persona que sufre de violencia doméstica no será desalojada ni excluida de la casa compartida o de ninguna parte de la casa por el demandado (es decir, el abusador) salvo de conformidad con el procedimiento establecido por la ley (la Ley de Protección de la Mujer contra la Violencia Doméstica, Nro.  43 de 2005, Sección 17).

Fuente: extraído de la Asamblea General de las Naciones Unidas (A/HR/C/19/53). 2011. Informe de la Relatora Especial sobre una vivienda adecuada como elemento integrante del derecho a un nivel de vida adecuado y sobre el derecho de no discriminación a este respecto.

Los programas de santuario son desarrollados para abordar las necesidades individuales, y están informados por una evaluación de los riesgos completa y específica para el caso que cubre el tipo y la condición de la propiedad, y las necesidades y circunstancias del hogar. Solo son una opción razonable si la evaluación indica que permanecer en el hogar o la comunidad no es muy peligroso para la mujer y sus hijas e hijos.

El nivel y la duración del apoyo que necesitan las mujeres que usan los programas de santuario variarán, desde seguridad mínima hasta asistencia intensiva de especialistas. Las necesidades de apoyo cambiarán con el tiempo, y deben ser cuidados y continuamente monitoreadas (es decir, al menos cada tres meses) para mantener a la sobreviviente protegida. 

Las intervenciones deben existir dentro de una serie de prestaciones que incluyan servicios de prevención, protección y jurídicos.

Para asegurar la consistencia de los servicios ofrecidos, es importante obtener y mantener un nivel de compromiso del personal, voluntarios y organismos básicos. Con frecuencia hay una alta rotación dentro de los organismos colaboradores e internamente, que puede interrumpir la eficacia del servicio.

Las campañas educativas pueden ser esenciales para asegurar que las mujeres estén informadas sobre la opción de permanecer en sus hogares si así lo eligen y conseguir el apoyo de la comunidad. Esto se puede lograr con contribuciones de financiadores, organismos estatales, clubs y otras organizaciones.

Estudio de caso: Proyecto Bega Valley Staying Home Leaving Violence (Australia)

La iniciativa Bega Valley Staying Home Leaving Violence (Permanecer en casa dejar la violencia en Bega Valley) fue desarrollada como resultado de la creciente preocupación del gobierno australiano sobre los efectos de la situación de calle de las sobrevivientes de violencia doméstica. Apuntaba a reducir el riesgo de situación de calle y el trauma de la reubicación de las sobrevivientes de violencia; involucrar a la comunidad en el apoyo de más opciones para todas las partes afectadas por el problema; y facilitar una alianza colaborativa y una estrategia coordinada para mejorar los servicios de apoyo a las mujeres, niños y niñas. Inaugurada en octubre de 2004 como una iniciativa piloto de dos años con apoyo del Departamento de Servicios Comunitarios de Nueva Gales del Sur  y gestionada por el Refugio de Mujeres Bega, fue desarrollada tomando como base los resultados de investigaciones y las recomendaciones de hacer seguro el hogar para mujeres maltratadas y sus hijas e hijos publicadas en Australian Domestic and Family Violence Clearinghouse.

Los resultados de una evaluación de 2007 identificaron que el programa piloto había logrado resultados claves para sus objetivos, lo cual los habilitaba para continuar recibiendo apoyo de la División de Servicios Comunitarios del Departamento de Servicios Comunitarios. Entre otros resultados:

  • La mayoría de las mujeres (59%) informaron haber obtenido beneficios positivos del programa piloto, ya sea porque “pudieron permanecer seguras en sus casas por un tiempo prolongado o pudieron permanecer seguras en la zona.”
  • Todas las mujeres informaron sentirse más seguras después de participar en el programa piloto, resaltando como factor más eficaz la mejoría en la seguridad física de sus casas.
  • Se consiguió la participación de la comunidad gracias a la campaña de educación comunitaria, que transmitió el mensaje positivo que “el hogar puede ser más seguro para las mujeres, niños y niñas que han sufrido violencia doméstica, y los perpetradores pueden cambiar su conducta”. Este nuevo mensaje fue ampliamente captado por la comunidad.
  • El piloto promovió varios acuerdos y alianzas, que constituyeron la base de un modelo colaborativo de provisión de servicios.

El piloto ayudó a identificar las lecciones claves para modelos futuros que permitan que las mujeres permanezcan seguras en sus hogares en toda Australia.

Léase el estudio de caso completo:

Fuentes: Edwards, 2004. “Staying Home Leaving Violence”; sitio web Staying Home Leaving Violence, 2007; Bega Valley, 2007.

Algunos de los elementos claves de este modelo son:

  • Trabajar con los propietarios de la vivienda para mejorar la seguridad con medidas de seguridad específicas para la residencia y la implementación de dispositivos de seguridad, si es posible, tales como:
    • Cerrojos adicionales en las puertas exteriores;
    • Ventanas reforzadas con barrotes, rejas, cerrojos, una lámina adicional;
    • Buzones de material retardante del fuego;
    • Detectores de humo y equipo contra incendios;
    • Alarmas (por ej. en ventanas/puertas, o sistemas conectados con la policía o compañías de seguridad privadas);
    • Equipos intercomunicadores;
    • Cámaras de vídeo en la entrada;
    • Luces de seguridad, tales como luces externas adicionales;
    • Modificaciones en el exterior, tales como podar árboles o plantas grandes que puedan servir de escondite, especialmente cerca de las puertas y ventanas: y cercas y portones en los edificios para evitar el ingreso a la propiedad.
  • Una respuesta coordinada multiagencial que asiste a las mujeres para que permanezcan seguras en su hogar y en la comunidad y que utiliza:
    • Medidas cautelares (tales como orden de alejamiento u orden de protección que requiere que el abusador se retire inmediatamente o se mantenga lejos del hogar).
    • Sanciones penales.
    • Alarmas personales con tecnología de Sistema de Posicionamiento Global (GPS).
    • Planes de seguridad y estrategias que consideren formas de abordar los riesgos de permanecer en el hogar y la comunidad, tales como:
      • Crear rutas nuevas al trabajo y escuela que no conozca el perpetrador y cambiar de ruta con frecuencia para que no pueda identificarlas. 
      • Evitar las zonas/rutas aisladas y minimizar los viajes que hacen solas después que oscurece.
      • Informar a miembros de la comunidad de confianza tales como autoridades escolares, empleadores, y vecinos (tales como el propietario, administrador de la propiedad u oficial de seguridad) sobre la situación y las necesidades de seguridad; darles copias de las órdenes de alejamiento, una foto del abusador y si corresponde, datos de su vehículo, y pedirles que llamen a la policía si ven al abusador cerca de la casa.
      • Planificar una respuesta de emergencia (es decir, designar un espacio seguro alternativo donde llamar y esperar a la policía).
      • Para asegurar el acceso a un teléfono en una situación de emergencia, guardar un teléfono en una habitación que se cierre por dentro, o guardar un celular en un escondite accesible, y programar números de emergencia en todos los teléfonos.
      • Aprontar un bolso con todos los artículos necesarios para mudarse temporariamente; y guardar el bolso en un lugar donde el abusador no lo pueda encontrar (por ej. en la casa de una amiga, en el trabajo).
      • Planificar y practicar rutas de escape, incluso con los(las) niño(as) si es necesario. Combinar con vecinos de confianza una señal de comunicación (tal como encender una luz en particular durante el día) o una palabra o frase clave para informales que necesita ayuda).
    • Remedios civiles.
    • Apoyo policial (por ej. proporcionar información sobre la opción de permanecer en su hogar o solicitar presencia policial cuando el abusador recoja sus pertenencias después de haber recibido una orden de exclusión del hogar).

Por ejemplo, en Nueva Gales del Sur, Australia, la policía recibe una lista de verificación y una tarjeta con información de contacto para diferentes agencias de servicios, incluida la opción de permanecer en sus hogares. Esto lo comparten con las sobrevivientes cuando responden ante casos de violencia doméstica, y ayuda a promover el seguimiento adecuado y centrado en la sobreviviente de los incidentes de maltrato. (Investigación urbana y regional del Flinders Institute for Housing (en inglés) 2008).

 

  • Respuesta a los incidentes oportuna.
  • Monitorear el equipo de seguridad y sus funciones para asegurar que están funcionando.  
  • Planificación conjunta con las sobrevivientes si el santuario ya no es necesario o ya no es una opción segura (es decir, identificar y preparar un refugio u otro alojamiento temporario).