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Mandatos de las misiones de mantenimiento de la paz

  • El Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz (DOMP) es la entidad de las Naciones Unidas encargada de desarrollar y llevar a cabo misiones de mantenimiento de la paz en todo el mundo. En mayo de 2013 había 15 misiones de mantenimiento de la paz y una misión política especial a cargo del DOMP.
  • El personal de mantenimiento de la paz desempeña un papel importante en la protección de los civiles contra la violencia sexual cometida durante conflictos armados. Desde principios de 1990 los mandatos de las misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas incluyen disposiciones explícitas para la protección de los civiles. En los últimos diez años, se han emitido nuevas directrices sobre las cuestiones de género y la violencia contra las mujeres y las niñas:
    • En marzo de 2002 el Comité Especial de Operaciones de Mantenimiento de la Paz afirmó que el DOMP debía velar por que las cuestiones de igualdad de género se aborden adecuadamente en todas las operaciones, ya sea sobre el terreno o en las sedes, y que la Secretaría de las Naciones Unidas debía ofrecer el apoyo adecuado y los suficientes recursos para la labor sobre el terreno de los asesores en cuestiones de género.
    • En 2004 el DOMP presentó un libro de recursos sobre la incorporación de la perspectiva de género en las operaciones de mantenimiento de la paz. El texto incluye información valiosa sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, sobre todo en lo que respecta a la reforma del sector de la seguridad, el desarme, la desmovilización y la reintegración, la policía, el ejército, y las elecciones.
    • La directriz sobre la igualdad de género de 2006 del DOMP es el documento orientativo que sirve de referencia para las labores de protección frente a la violencia contra las mujeres y las niñas en las operaciones de mantenimiento de la paz. Conforme al mandato de la resolución 1325, la directriz incluía el primer examen aislado de la violencia contra las mujeres y las niñas en el marco de las misiones de mantenimiento de la paz. Reclama la presencia de una fuerza de seguridad efectiva que comprenda una protección para las mujeres, en particular contra la violencia; garantiza que las mujeres sean consultadas en todos los procesos de reunión de información, definición de prioridades y adopción de decisiones; promueve el aumento progresivo del número de mujeres uniformadas encargadas del mantenimiento de la paz, en particular de las observadoras militares y de las agentes de policía de las Naciones Unidas; y garantiza el cumplimiento de las normas más estrictas de conducta profesional y disciplina.
    • La directriz de 2006 dio lugar a la creación de la Oficina del asesor en cuestiones de género, que constituye la plataforma central para la incorporación de la perspectiva de género en las misiones sobre el terreno. Como tal, la oficina del asesor ejerce de principal coordinador de los programas que se ocupan de la violencia contra la mujer sobre el terreno. Mediante su labor de incorporación de una perspectiva de género, la presentación de informes sobre las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y su papel de interlocutor con la comunidad, los oficiales de asuntos de género se encargan de abordar la violencia contra las mujeres y las niñas de manera exhaustiva. Las dependencias de mantenimiento de la paz —incluidas las de derechos de los niños, de género, de estado de derecho y de derechos humanos— trabajan en estrecha colaboración con la Oficina del asesor en cuestiones de género a fin de prevenir y combatir la violencia contra la mujer. En determinadas misiones, las unidades especiales de violencia contra las mujeres y las niñas están bajo la supervisión directa del Representante Especial del Secretario General (el cargo más alto de la misión). La unidad suele ser fruto de una colaboración entre la Iniciativa de la ONU y el DOMP. Está formada por un asesor de alto nivel sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, que trabaja junto con la Oficina del asesor en garantizar la atención y los recursos que necesita la violencia contra las mujeres y las niñas.
    • La resolución 1820 pide al Secretario General de las Naciones Unidas que elabore programas de capacitación para todo el personal humanitario y de mantenimiento de la paz desplegado por las Naciones Unidas, y alienta a los países que aportan contingentes y fuerzas de policía a que adopten medidas para elevar el nivel de conciencia acerca de la violencia sexual en situaciones de conflicto y posteriores a los conflictos, a fin de prevenirla. Asimismo, insta a todas las partes interesadas a que apoyen el desarrollo y el fortalecimiento de la capacidad de las instituciones nacionales, en particular de los sistemas judiciales y de salud, y de las redes locales de la sociedad civil, para que presten asistencia sostenible a las víctimas de la violencia sexual en el marco de las operaciones de mantenimiento de la paz multisectoriales.
  • Respecto a los asuntos de fondo, el deber de protección relacionado con la violencia contra las mujeres y las niñas se incluye en los ámbitos de responsabilidad de varias secciones de las misiones de mantenimiento de la paz. Estas incluyen:
    • El desarme, la desmovilización, la reintegración y la rehabilitación (DDRR): La experiencia ha demostrado que es esencial contemplar e incluir disposiciones de asistencia, atención médica y servicios médicos para las víctimas de violencia sexual relacionada con los conflictos que reúnen los requisitos para beneficiarse de los programas de DDR. Las personas que han sido víctimas de violaciones (en particular, de violaciones repetidas) y abuso sexual sufren daños en sus órganos internos y reproductivos así como otros problemas de salud física, que suelen dar lugar a discapacidades físicas y psicológicas. Las disposiciones de los acuerdos relativas al proceso de DDR deben tener en cuenta que la reconciliación sensible al género y los programas de seguridad pública destinados a las comunidades afectan a un número considerable de excombatientes. Esta situación requiere el reconocimiento activo de las formas de violencia que pueden sufrir las mujeres como excombatientes y de las eventuales violencias que pueden surgir durante las actividades de rehabilitación. (Véase el apartado VIII sobre DDR).

    Ejemplos: Las oficinas de información pública de las misiones de las Naciones Unidas, las dependencias de DDR y de cuestiones de género han trabajado de forma conjunta, a menudo en colaboración con organizaciones de mujeres, para sensibilizar a las comunidades e informar a las mujeres acerca de los programas de DDR. Este ha sido el caso en Sudán del Sur y en la RDC, donde las misiones de las Naciones Unidas han hecho un uso efectivo de la radio para lograr su objetivo.

    Fuente: Extracto de DOMP/DAAT, 2010a).

    • Elecciones: El personal uniformado encargado del mantenimiento de la paz suele contribuir a la creación de un entorno seguro y pacífico para la celebración de elecciones libres, transparentes e inclusivas. Las mujeres en zonas de conflicto afrontan una serie de problemas de seguridad a la hora de acceder a las oficinas de inscripción y voto durante unas elecciones. Para poder celebrar elecciones libres y justas después del conflicto, es fundamental reducir el riesgo de violencia contra la mujer. Los grupos electorales de las misiones de mantenimiento de la paz deben asegurarse de que existen medidas para aumentar la participación de las mujeres como votantes, candidatas y oficiales electorales, y de que los procesos electorales tienen el mismo impacto en las mujeres que en los hombres, prestando especial atención a la violencia que las elecciones pueden generar para la mujer después de un conflicto. Durante las elecciones, los responsables de la asistencia internacional deben obrar con antelación para crear vínculos con las organizaciones locales que tienen en cuenta la perspectiva de género, que son susceptibles de facilitar conocimientos culturales y que están abiertas a la incorporación de las cuestiones de género y de violencia electoral en su programación del periodo electoral. Es preciso definir estrategias coherentes para la formación de redes y el intercambio de información durante la elaboración de los programas. Debe hacerse todo lo posible por desarrollar la capacidad de los centros de investigación y documentación que producen material de educación cívica y promueven la difusión de informaciones sobre la violencia electoral por motivos de género.

    Para más información sobre las mujeres y la violencia electoral, véase IFES, 2011, Breaking the Mold: Understanding Gender and Electoral Violence, disponible en inglés.

     

    Ejemplos: Las misiones de mantenimiento de la paz han colaborado con otras entidades de las Naciones Unidas en la creación de equipos de tareas a fin de coordinar las actividades de los principales interesados encaminadas a aumentar la participación de la mujer en el proceso electoral. En 2004, en Afganistán, uno de estos equipos de tareas supervisó los progresos en el registro de mujeres votantes y contribuyó a aumentar su número. En Côte d'Ivoire, desde 2007, la ONUCI y otras entidades de las Naciones Unidas han trabajado junto con aliados del gobierno nacional y ONG para introducir una cuota del 30 por ciento de mujeres en el código electoral y consolidar las capacidades de las candidatas. En Sierra Leona se formó un grupo central sobre Mujeres y Elecciones a fin de formular estrategias para las elecciones de 2008. La naturaleza integrada de la UNIOSIL facilitó, junto con las Naciones Unidas, organismos bilaterales de desarrollo y otras partes interesadas, la puesta en marcha de una iniciativa coordinada y con recursos adecuados para promover la participación de la mujer como candidata y votante, en las elecciones nacionales y locales.

     

    • Reforma del sector de la seguridad: El personal de mantenimiento de la paz debe trabajar para garantizar que los nuevos mecanismos del sector de la seguridad puedan poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas después de los conflictos. Tanto la policía como las fuerzas de seguridad han de atender las necesidades de las sobrevivientes e incorporar a la mujer en el nuevo personal de este sector. Los hombres y mujeres policía del DOMP pueden desempeñar un importante papel de liderazgo en la prevención de la violencia contra la mujer. El personal puede emplear una serie de medidas, como el trabajo con grupos y líderes comunitarios, para identificar las amenazas específicas a la seguridad de las mujeres y elaborar estrategias de prevención; utilizar determinadas estrategias de desarrollo para detener e impedir los actos de violencia; participar en actividades de divulgación; y dar a conocer su método para abordar este problema, de modo que la población entienda que se trata de un comportamiento intolerable. Una manera de lograr este objetivo es crear comisarías de mujeres y unidades especializadas, dado que es sabido que las mujeres prefieren presentar denuncias ante personas de su mismo sexo. La presencia en la comunidad de hombres debidamente capacitados también podría contribuir a aumentar el número de denuncias por violencia.

     

    Ejemplos: La Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) prepara a los abogados y ofrece formación inicial y continua a los fiscales y jueces a fin de que estén mejor preparados para tratar la violencia sexual por motivos de género. La Dependencia de Coordinación de la Mujer de la policía nacional y la Brigada de Protección de Menores han llevado a cabo un programa de capacitación. En colaboración con la oficina del Comandante de la Fuerza, el UNFPA, la Sección de Derechos Humanos y la Policía de las Naciones Unidas, la Dependencia de Cuestiones de Género de la MINUSTAH ha respaldado la exitosa creación de un espacio dedicado a la acogida de mujeres víctimas de violencia sexual por motivos de género dentro de la comisaría de policía. La iniciativa se ha reproducido en otros puntos del país.

    Fuente: DOMP/DAAT, 2010a).

     

    • El trabajo con el ejército: El contingente militar del DOMP proporciona protección física a las mujeres. Los militares del DOMP trabajan de forma habitual con grupos locales de mujeres y mujeres líderes. Los soldados de las fuerzas de mantenimiento de la paz pueden ejercer una influencia considerable en las prácticas sociales. Si tratan a las mujeres con respeto, es probable que los miembros de la comunidad, e incluso los combatientes, sigan su ejemplo.

     

    Ejemplos: Las agentes de la Policía de las Naciones Unidas han organizado foros de mujeres en los campamentos, donde intercambian opiniones sobre la manera de mejorar la seguridad de la comunidad con mujeres internamente desplazadas. Cuando los líderes indígenas se han mostrado reacios a permitir que las agentes se reuniesen sólo con mujeres, las mujeres policía han mantenido un diálogo continuo con éstos para obtener su consentimiento. Según se informó en 2006, el foro de mujeres del campo de Otash (Darfur) atrajo de forma periódica a unas 200 mujeres.

    Fuente: Iniciativa de la ONU (2010), Addressing Conflict-Related Sexual Violence: Analytical Inventory of Peacekeeping Practice.

     

    • Justicia y estado de derecho: El estado de derecho es un tema clave de las misiones del DOMP para abordar la violencia sexual relacionada con los conflictos en la formulación de disposiciones de justicia posteriores al conflicto a través de (1) la rendición de cuentas para quienes tienen antecedentes o están relacionados con la violencia sexual en los conflictos; (2) la protección y participación de las víctimas y los testigos que buscan justicia y reparación; y (3) la reparación a las víctimas de violencia sexual relacionada con los conflictos. Las acciones de justicia suelen ir más allá de la asistencia a las víctimas y exigir atención a largo plazo así como una defensa y un juicio justos. No obstante, la ejecución de las resoluciones judiciales suele ser difícil debido a que el sistema judicial de muchos países en conflicto o que han sufrido un conflicto está debilitado por deficiencias logísticas, problemas para registrar las causas judiciales y almacenar la información de forma segura, la limitada elaboración de perfiles de los autores declarados culpables, y la escasez de recursos de los centros penitenciarios.

     

    Ejemplo: Después del conflicto de Liberia, el Ministerio de Justicia creó en 2007 una Dependencia de Delitos de Violencia por Motivos de Género a fin de consolidar y agilizar los procesos de enjuiciamiento de casos relacionados con la violencia contra las mujeres y las niñas, y darles una respuesta adecuada. La dependencia se encarga de coordinar la respuesta judicial a los casos de violencia contra las mujeres y las niñas que se producen en todo el país. Imparte educación pública, incluida capacitación sobre asistencia integral y colaborativa en materia de violencia contra las mujeres y las niñas, y ha elaborado un manual de respuesta del proveedor. Además, se ha creado un Tribunal Penal ‘E’ recién renovado cuya labor se centrará en enjuiciar los delitos sexuales y en resolver la acumulación de casos de violencia contra las mujeres y las niñas.

    Fuente: Iniciativa de la ONU (2012), Combating Sexual and Gender-Based Violence in Liberia.

     

    Ejemplo: A lo largo de casi 10 años, las misiones de mantenimiento de la paz en Timor-Leste han apoyado al gobierno en la revisión de su legislación con el propósito de proteger los derechos de la mujer. El código penal revisado de 2009 tipifica como delito la violencia doméstica y en 2010 se promulgó una ley específica sobre la violencia doméstica tras un proceso de tramitación de siete años. La misión y las entidades de las Naciones Unidas también han colaborado en el desarrollo de un plan de acción nacional sobre la violencia doméstica y en la formulación de una política de género para el Ministerio de Justicia, apoyando la socialización de la nueva legislación a través de actividades de divulgación y capacitación.

    Fuente: Extracto de DOMP/DAAT, 2010a.

     

    • Contratación y retención de personal femenino de mantenimiento de la paz Incluso pequeños aumentos del número de mujeres en las fuerzas de mantenimiento de la paz pueden producir cambios inmediatos sobre el terreno. En comparación con los hombres, las mujeres encargadas del mantenimiento de la paz presentan ventajas operativas en situaciones delicadas como los registros de domicilio o corporales, el trabajo en cárceles de mujeres, las entrevistas a las víctimas de violencia contra las mujeres y las niñas, las tareas de escolta a las víctimas/testigos, y el reconocimiento de mujeres combatientes en zonas de DDR. Suelen ser capaces de crear vínculos dentro de la comunidad, lo que contribuye a reforzar la voluntad política que permite aumentar el impacto global de las misiones de mantenimiento de la paz. Las mujeres policía son un modelo a seguir para las mujeres locales interesadas en las carreras del sector de la seguridad, y desempeñan una función esencial en las actividades generales de contratación. El objetivo de las Naciones Unidas es conseguir un 20 por ciento de fuerza policial femenina de aquí al 2014. Para más información acerca de las mujeres encargadas del mantenimiento de la paz, véase Bertolazzi, F., 2010,Women with a Blue Helmet – The integration of women and gender issues in UN Peacekeeping missions.

     

    Ejemplos: La Dependencia de Protección de la Mujer de la UNMIL, compuesta íntegramente por mujeres, ha promovido activamente la seguridad de las mujeres. Su ejemplo ha alentado a otras mujeres a ingresar en la Policía Nacional de Liberia, lo que ha contribuido a multiplicar por tres el número de solicitudes presentadas por mujeres. Tienen un poderoso efecto sobre las comunidades que no están acostumbradas a ver a las mujeres en uniforme o ejerciendo funciones oficiales o públicas. La policía local también reconoce que fomentan el aumento de denuncias por abusos sexuales.

    Fuente: Iniciativa de la ONU (2010), Addressing Conflict-Related Sexual Violence: Analytical Inventory of Peacekeeping Practice.

Recursos adicionales

Para un análisis de las respuestas del personal de mantenimiento de la paz al problema de la violencia contra la mujer en los conflictos, véase Anderson, L., 2008, Analytical Inventory of Responses to Peacekeeping Personnel to War-Related Violence Against Women, UNIFEM.

Para un examen del papel del personal de mantenimiento de la paz en la erradicación de la violencia contra la mujer en los conflictos, véase UNIFEM, 2008a.

Para consultar las directrices emitidas por el DOMP, véase: