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Normas Esfera

  • El Proyecto Esfera, iniciado en 1997, constituye un acuerdo único entre un centenar de trabajadores humanitarios, organismos internacionales, ONG e instituciones donantes para mejorar la calidad de la asistencia prestada a las personas afectadas por desastres y la rendición de cuentas del sistema humanitario frente a estos desastres.
  • El Proyecto Esfera fue la primera organización en fijar unas normas mínimas de respuesta humanitaria para las personas afectadas por desastres. Estas normas se enumeran en el Manual Esfera (véase: El Proyecto Esfera, 2004, Carta Humanitaria y normas mínimas para la respuesta humanitaria). Este manual fue concebido para utilizarse en la respuesta ante situaciones de desastre pero puede aplicarse a una gran variedad de situaciones, incluidos los desastres naturales y los conflictos armados. El manual está disponible en más de 20 idiomas. Aunque las Normas Esfera no incluyen pautas concretas sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, cada una de estas normas reconoce que los programas de violencia sexual y el género son cuestiones transversales a los distintos sectores.
  • Estos son los dos principales valores humanitarios por los que se rige el Proyecto Esfera:
  1. Se debe hacer todo lo posible para aliviar el sufrimiento humano causado por calamidades y conflictos.
  2. Las personas afectadas por desastres tienen derecho a una vida digna y a recibir asistencia.
  • Esta iniciativa también dio lugar a la elaboración de una Carta Humanitaria, que reconoce la importancia fundamental de los tres siguientes principios:
    • el derecho a una vida digna;
    • el derecho a la protección y la seguridad;
    • el derecho a recibir asistencia humanitaria, incluida una protección contra la violencia.

Normas mínimas de respuesta humanitaria en casos de desastre relacionadas con la violencia por motivos de género

Principios de protección

Principio de protección 3: proteger a las personas de los daños físicos y psíquicos causados por la violencia y la coerción

Las personas están protegidas de ser objeto de violencia, de ser forzadas o inducidas a actuar contra su voluntad y del temor a padecer esos abusos.

Nota de orientación 13: Las mujeres y las niñas pueden estar particularmente expuestas al peligro de ser víctimas de la violencia por motivos de género. Cuando contribuyen a la protección de mujeres y niñas, las organizaciones humanitarias han de contemplar medidas para reducir posibles riesgos, incluidos los de trata de personas, prostitución forzosa, violación o violencia doméstica. También deben aplicar normas e instrumentos para la prevención y erradicación de las prácticas de explotación y abuso sexuales. Estas prácticas inaceptables pueden afectar a personas con vulnerabilidades específicas, como por ejemplo mujeres solas o con discapacidades que se ven forzadas a prestarse al comercio sexual a cambio de la prestación de asistencia humanitaria.

Principio de protección 4: ayudar a las personas a reivindicar sus derechos, obtener reparación y recuperarse de los efectos de los abusos sufridos.

Se ayuda a la población afectada a reivindicar sus derechos informándola al respecto, documentando los hechos y asistiéndola en la búsqueda de medios para hacer valer sus derechos. Se presta apoyo adecuado a las víctimas para que se recuperen de los abusos físicos, psíquicos y sociales de la violencia y otros abusos sufridos.

Nota de orientación 7: Asistencia para acceder a la atención de salud y la rehabilitación: Es preciso ayudar a las personas para que reciban una atención de salud apropiada y ofrecerles la rehabilitación que necesiten si han sido víctimas de ataques, violencia por motivos de género u otros problemas.

Las normas esenciales

Norma esencial 6: desempeño de los trabajadores humanitarios

Las organizaciones humanitarias prestan un apoyo apropiado en materia de gestión, supervisión y apoyo psicosocial que permite a los trabajadores humanitarios adquirir los conocimientos, las competencias, los comportamientos y las actitudes necesarios para planificar y llevar a cabo con humanidad y respeto una respuesta humanitaria eficaz.

Acciones clave: Elaborar códigos de conducta individual para los trabajadores humanitarios, a fin de proteger a las personas afectadas por desastres contra abusos sexuales, la corrupción, la explotación y otras violaciones de sus derechos humanos. Poner esos códigos en conocimiento de las personas afectadas por desastres (véase la nota de orientación 3).

Nota de orientación 3: El control que pueden ejercer los trabajadores humanitarios en la gestión y la asignación de suministros de socorro de gran valor los coloca en una posición de fuerza con respecto a la población afectada por el desastre. Esta posición con respecto a las personas que dependen de la asistencia y cuyas redes sociales de protección están alteradas o destruidas, puede dar lugar a corrupción y abusos. Con frecuencia las mujeres, los niños y las personas con discapacidades se ven forzados a someterse a abusos sexuales. En ningún caso se pueden exigir relaciones sexuales a cambio de protección o asistencia humanitaria. Ninguna persona relacionada con una respuesta humanitaria (trabajadores humanitarios, militares, personal estatal o del sector privado) debe ser parte en actos de abuso, corrupción o explotación sexual. También se prohíben el trabajo forzoso de adultos o niños, el uso indebido de drogas y el comercio con bienes y servicios humanitarios por parte de las personas que participan en la distribución de ayuda humanitaria.

Normas mínimas sobre abastecimiento de agua, saneamiento y promoción de la higiene

Cuando utilizan las instalaciones comunitarias de agua y saneamiento, por ejemplo en los casos en que hay refugiados o personas desplazadas, las mujeres y las niñas están más expuestas a la violencia sexual y a otras formas de violencia basadas en el género. Para reducir al mínimo esos riesgos y ofrecer una respuesta de mejor calidad, es esencial garantizar la participación de las mujeres en los programas de abastecimiento de agua y saneamiento. La participación equitativa de mujeres y hombres en la planificación, la toma de decisiones y la gestión local contribuirá a asegurar que toda la población afectada tenga un acceso fácil y seguro a los servicios de abastecimiento de agua y saneamiento, y que estos servicios sean apropiados.

Norma 2 sobre evacuación de excrementos: retretes adecuados

Nota de orientación 5: Instalaciones seguras: una ubicación inapropiada de los retretes puede hacer que las mujeres y las niñas estén más expuestas a las agresiones, especialmente por la noche. Por consiguiente, hay que asegurarse de que las mujeres y las niñas se sientan y estén fuera de peligro cuando usan las instalaciones facilitadas. Siempre que sea posible, los retretes comunes tendrán iluminación o se proporcionarán linternas a las familias. Se solicitará a la comunidad que contribuya a buscar formas de mejorar la seguridad de los usuarios.

Normas mínimas sobre seguridad alimentaria, nutrición y ayuda alimentaria

Norma 1 sobre evaluación y análisis: seguridad alimentaria

Norma 5 sobre seguridad alimentaria – distribuciones de alimentos: selección y distribución

Nota de orientación 3: Métodos de distribución de raciones sin cocinar: En la selección de los beneficiarios deben examinarse las consecuencias en cuanto al volumen de trabajo y posibles riesgos de violencia, incluida la violencia doméstica.

Nota de orientación 4: Métodos de distribución de raciones cocinadas: De manera excepcional, una distribución general de alimentos puede consistir en comidas cocinadas o en alimentos listos para el consumo, durante un periodo inicial, en situaciones de emergencia grave. Esas raciones pueden resultar apropiadas, por ejemplo, durante los desplazamientos de población o en situaciones de inseguridad extrema en las que llevar alimentos al hogar puede exponer a las personas al riesgo de robo o violencia.

Nota de orientación 6: Reducción de los riesgos de seguridad: Las distribuciones de alimentos pueden crear riesgos de seguridad, como el desvío de alimentos o actos de violencia. [...] Deben aplicarse medidas específicas para prevenir, supervisar y luchar contra la violencia de género, incluida la explotación sexual relacionada con la distribución de alimentos. Estas medidas comprenden separar a hombres y mujeres, por ejemplo, mediante una barrera física o proponiendo horarios de distribución distintos, informar a todos los equipos de distribución de alimentos sobre la conducta apropiada y las penas por abuso sexual, e incluir a mujeres ‘guardias’ para supervisar la descarga, el registro, la distribución y el control posterior de la distribución de alimentos.

Norma 2 sobre seguridad alimentaria – medios de vida: ingresos y empleo

Nota de orientación 5: Riesgos en el entorno de trabajo: Entre las prácticas para aumentar la seguridad en el trayecto figuran las siguientes: lograr un acceso seguro a las rutas que se utilizan para ir a trabajar, asegurarse de que estén bien iluminadas y suministrar linternas, utilizar sistemas de alerta temprana (en los que puede recurrirse a timbres, silbatos, radios y otros dispositivos) y aplicar normas de seguridad, como viajar en grupos o evitar viajar de noche. Debe prestarse especial atención a las mujeres, niñas y otros grupos que corran riesgo de sufrir una agresión sexual. Es preciso asegurarse de que todos los participantes conozcan los procedimientos de emergencia y tengan acceso a los sistemas de alerta temprana.

Normas mínimas sobre alojamiento, asentamientos humanos y artículos no alimentarios

Norma 4 sobre alojamiento y asentamientos humanos: construcción

Nota de orientación 1: Participación de la población afectada: La participación de la población afectada en las actividades relativas al alojamiento y a los asentamientos debe guiarse por las prácticas existentes que rigen la planificación, la construcción y el mantenimiento de las viviendas y los asentamientos. [...] La asistencia prestada por los equipos de mano de obra comunitarios, voluntarios o contratados, puede completar la participación de los hogares individuales. Dicha asistencia es esencial para apoyar las familias encabezadas por una mujer, en la medida en que las mujeres están particularmente expuestas a la explotación sexual cuando buscan ayuda para la construcción de su vivienda.


Normas mínimas sobre acción de salud

Norma 5 sobre sistemas de salud: gestión de la información sobre salud

Nota de orientación 4: Confidencialidad: Se deben tomar las precauciones necesarias para proteger tanto la seguridad de las personas como la de los datos. Los miembros del personal no deben comunicar información sobre los pacientes sin la autorización de éstos a ninguna persona que no esté directamente relacionada con la atención que se les brinda. Se debe prestar especial consideración a las personas con discapacidad intelectual, mental o sensorial que pueda comprometer su capacidad para dar su consentimiento informado. Los datos relacionados con lesiones causadas por la tortura u otras violaciones de los derechos humanos, incluidas las agresiones sexuales, deben ser tratados con la mayor cautela. Puede contemplarse la posibilidad de transmitir esa información a los actores o instituciones pertinentes si la persona da su consentimiento informado.

Norma 1 sobre servicios de salud esenciales – salud sexual y reproductiva: salud reproductiva

Nota de orientación 1: Paquete de Servicios Iniciales Mínimos: El PSIM define los servicios más importantes para prevenir la morbilidad y la mortalidad de mujeres, hombres y adolescentes ligadas a la salud reproductiva en situaciones de desastre. Comprende una serie de servicios prioritarios coordinados de salud reproductiva que deben ser implementados simultáneamente para prevenir y tratar las consecuencias de la violencia sexual, reducir la transmisión del VIH, prevenir el exceso de morbilidad y mortalidad materna y neonatal, al tiempo que se comienzan a planear servicios integrales de salud reproductiva tan pronto como la situación se estabiliza. Es esencial planificar la incorporación de actividades integrales de calidad en materia de salud reproductiva donde se dispensa atención primaria de salud al comienzo de una situación de emergencia para asegurar un proceso continuo de atención. La atención integral de la salud reproductiva implica ampliar los servicios existentes, agregar servicios faltantes y mejorar la calidad de los servicios.

Nota de orientación 3: Violencia sexual: Todos los participantes en una respuesta en caso de desastre deben ser conscientes del riesgo de violencia sexual, incluida la explotación y el abuso sexuales por parte de los trabajadores humanitarios, y deben movilizarse para prevenirla y hacerle frente. Es preciso compilar y comunicar la información adicional sobre los incidentes notificados de manera segura y ética, a fin de guiar los esfuerzos de prevención y respuesta. Debe efectuarse un seguimiento de la incidencia de la violencia sexual. En todos los establecimientos sanitarios de primer nivel deben tomarse medidas para la asistencia a las víctimas y disponerse de personal calificado para el tratamiento clínico, que incluye medidas de contracepción de emergencia, profilaxis posterior a la exposición para prevenir el VIH, tratamiento presuntivo de infecciones de transmisión sexual, cuidado de las heridas, prevención del tétanos y de la hepatitis B. El uso de anticonceptivos de emergencia es una elección personal que sólo puede hacer la propia mujer. Se debe ofrecer a las mujeres asesoramiento neutral sobre dicho método, para que puedan tomar una decisión fundada. Hay que alentar a las víctimas de la violencia sexual a buscar atención clínica, orientarlas hacia estructuras apropiadas y ayudarlas a obtener acceso a los servicios de salud mental y apoyo psicosocial.

Si las víctimas lo solicitan, el personal debe brindarles protección y asistencia jurídica. Ellas deben también otorgar su consentimiento informado para el examen y el tratamiento clínico. En todas las etapas es esencial la confidencialidad.

Fuente: Comité Internacional de Rescate, 2012, GBV Emergency Response and Preparedness: Participant’s Handbook, p. 13.