ESCAPE RAPIDO DE SITIO

Relacionar los principios con buenas prácticas

  • Todos los actores implicados en la prevención de la violencia contra la mujer y que trabajan con sobrevivientes habrán de basar su labor para y con las sobrevivientes en los principios rectores básicos. En el contexto humanitario, estos actores incluyen a los que prestan servicios directos en los sectores de la salud, el apoyo psicosocial, la justicia y la seguridad, así como a muchos otros actores que atienden las necesidades de las sobrevivientes de la violencia contra las mujeres y las niñas, entre ellos, los representantes del gobierno, los miembros de las ONG, los funcionarios de las Naciones Unidas y las autoridades locales.
  • La siguiente tabla ejemplifica la aplicación de estos principios a la prestación de servicios a las sobrevivientes.

Principios rectores

Acciones clave

Ejemplos de buenas prácticas en contextos humanitarios

Seguridad

 

Garantizar la seguridad física de la sobreviviente

 

  • Ser consciente de los problemas de seguridad que existen en determinados contextos (la violencia sexual puede utilizarse de forma sistemática para desestabilizar a poblaciones y destruir los lazos que unen a las familias y a las comunidades, promover la limpieza étnica, e incluso, proporcionar servicios sexuales a los combatientes) y ofrecer la respuesta más idónea realizando, por ejemplo, una evaluación rápida.
  • Adoptar, en la fase inicial de una emergencia, las medidas de respuesta oportunas para las mujeres que han sido violadas: exámenes médicos apropiados, anticonceptivos de emergencia, tratamiento de infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA, y servicios de apoyo psicosocial, además de alimentos, refugio y agua.
  • Realizar evaluaciones continuas para identificar, desde el punto de vista específico del género, los problemas de seguridad relacionados con el suministro de agua y el saneamiento, la distribución de alimentos, la ubicación y el diseño de los refugios, etc.
  • Prestar atención a las necesidades de la comunidad, especialmente a las opiniones de las mujeres, en la elaboración de programas destinados a prevenir y combatir la violencia contra las mujeres y las niñas. Tener en cuenta que lo que es mejor para una comunidad puede ser perjudicial para otra. Emprender campañas de concienciación con las mujeres y los miembros de la comunidad acerca de los problemas de seguridad, incluso en campamentos, realizando un inventario de los lugares poco seguros y desarrollando planes de seguridad.
  • Contratar al personal de una manera que disuada la explotación y el abuso sexuales, e informar al personal y a los socios de sus obligaciones. Elaborar y abogar por la adopción de códigos de conducta de empleados, que busquen la supresión de abusos de poder en los que los bienes se retienen y solamente se entregan bajo condiciones, o se usan para obligar o inducir a favores sexuales. Asegurarse de que todas las directrices y materiales de referencia relevantes estén disponibles sobre el terreno (en los idiomas pertinentes).

Confidencialidad

 

 

Garantizar la privacidad y la confidencialidad

 

  • No se debe compartir información alguna sobre una sobreviviente sin el consentimiento informado de esta, sobre todo si se trabaja en actividades multisectoriales coordinadas. El mecanismo de coordinación para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas debe garantizar que se apliquen las políticas de confidencialidad adecuadas en las reuniones y discusiones con las organizaciones humanitarias, las comunidades (de acogida y de refugiados), los servicios sociales, la policía, las fuerzas de seguridad y los sistemas de justicia (tanto del derecho tradicional o consuetudinario como del sistema jurídico nacional).
  • Los trabajadores humanitarios que reciben a sobrevivientes de la violencia contra las mujeres y las niñas en su lugar de trabajo deben garantizar de inmediato la privacidad del encuentro, de modo que nadie pueda oírlos. En entornos de bajos recursos que no cuentan con espacios para aislarse, deben tomarse medidas creativas como, por ejemplo, caminar por otros sitios del centro con el visitante o salir a un patio exterior.
  • Cuando trabajen con jóvenes, menores no acompañados o adolescentes, las organizaciones humanitarias tendrán que velar por que existan sistemas que garanticen su privacidad. Cuando el caso lo requiera, no se informará a los miembros de la familia de los motivos de su visita.

Dejar la presentación de informes en el segundo plano.

  • Anteponer el bienestar de las sobrevivientes y la prestación de servicios a la reunión de datos o a cualquier otro objetivo secundario.

Respeto

 

Respetar en todo momento la dignidad y las decisiones de la sobreviviente.

 

  • No emitir juicios de valor sobre la sobreviviente o su comportamiento.
  • Recordar a las sobrevivientes que la violencia en contra de ellas no es su culpa y que el abuso no debe tolerarse (Carreta, 2008).
  • Establecer servicios de remisión para ayudar a la sobreviviente en todas las fases de la intervención.

Garantizar la presencia de mujeres en la prestación de servicios.

  • Encargar las entrevistas de asistencia médica y jurídica al personal del mismo sexo que la sobreviviente.
  • Velar por que las sobrevivientes sean atendidas por personal sanitario del mismo sexo.
  • Contratar, siempre que sea posible, a asesores e intérpretes de su mismo sexo.

 

No discriminación

 

Ofrecer servicios gratuitos

 

 

 

  • Revisar los presupuestos a fin de ampliar los servicios a las sobrevivientes de la violencia contra las mujeres y las niñas, si es necesario.
  • Garantizar que los servicios y las iniciativas de prevención sean gratuitos (Schechtman, 2008; Claramunt y Cortes, 2003).
  • Estrechar lazos con la comunidad, especialmente a través de las organizaciones locales y no gubernamentales. Identificar los medios más adecuados para que los miembros más marginados de la comunidad puedan disponer de los servicios. (Jewkes, 2006).

Proporcionar servicios equitativos

  • Velar por que todas las personas que solicitan apoyo reciban la misma calidad de atención y asistencia.
  • Asegurarse de que los programas tengan en cuenta la edad y estén adaptados a distintos subgrupos con amplio acceso a toda clase de ambientes, atendiendo a consideraciones de diversidad geográfica, cultural y lingüística.
    • Velar por que exista una amplia variedad de opciones de apoyo disponibles que tengan en cuenta las necesidades concretas de las mujeres que sufren múltiples formas de discriminación.

 

Recursos adicionales

Para más información sobre los Principios rectores, véase el apartado correspondiente en Principios básicos de programación del Centro Virtual de Conocimientos para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas.