ESCAPE RAPIDO DE SITIO

Intervenciones a corto plazo con beneficios duraderos

  • Los trabajadores humanitarios suelen trabajar con ciclos presupuestarios breves y con la expectativa de poder retirarse una vez llegado el momento de centrarse en el desarrollo. Algunas ONG tienen criterios de salida muy claros, que les ayudan a decidir cuándo retirarse. Otras deciden retirarse cuando no quedan fondos para la emergencia y/o cuando los donantes trasladan la financiación de la emergencia a una ayuda para el desarrollo.
  • Muchos actores internacionales del ámbito de la violencia contra las mujeres y las niñas deben adaptarse al hecho de que su acción está sujeta a una limitación temporal, pese a que este problema requiere que se trabaje en todos los frentes. Según describen los programas de respuesta, parece razonable que en las primeras fases de la emergencia se preste más atención a las intervenciones identificadas como vitales, como la protección de quienes corren el riesgo de sufrir la violencia contra las mujeres y las niñas, así como la atención sanitaria y psicosocial de los sobrevivientes. Una vez superada la fase crítica de la emergencia, las actividades se expanden para servir propósitos más amplios, entre ellos, el desarrollo de las capacidades de los principales sistemas (p. ej., de los sectores de la salud, la ayuda psicosocial, la seguridad y la justicia), así como la reforma de las leyes y políticas relacionadas con la violencia contra las mujeres y las niñas. Uno de los principales objetivos de la labor de erradicación de esta violencia después de la emergencia consiste en contribuir a la recuperación de los sistemas y estructuras que son susceptibles de perdurar, aun cuando la organización de ayuda internacional se haya retirado.
  • En términos de prevención, es igualmente importante trabajar en los resultados a corto y medio plazo, aunque en el marco de una estrategia a largo plazo que permita poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas. Las acciones de erradicación de la violencia contra las mujeres y las niñas deben basarse en una perspectiva largoplacista, que destape las causas de esta forma concreta de violencia y acabe con ellas. Todo marco de prevención ha de adoptar esta perspectiva a largo plazo.