ESCAPE RAPIDO DE SITIO

Clarificar los objetivos del trabajo

  • Toda actividad de coordinación debería tener el propósito de establecer una concepción común, de modo que toda la planificación de medidas, la promoción, la formación y el trabajo sobre el terreno, así como cualquier otra actividad emprendida por los socios de la coordinación sobre violencia de género, sea coherente en términos de terminología, teoría y práctica.
  • Es fácil dar por sentado que todos los que trabajan para poner fin a la violencia contra las mujeres comparten una misma concepción básica de las definiciones, principios y modelos de programación relativos a la violencia de género. Sin embargo, es habitual que bien entrado el proceso de coordinación los socios descubran que les separan puntos de vista muy divergentes, incluso sobre las cuestiones teóricas y prácticas más fundamentales. En estos casos es probable que con el tiempo surjan malentendidos que no solamente acaben comprometiendo las actividades de coordinación, sino que también, con mayor gravedad, conduzcan a una programación insuficientemente segura o ética. De un modo similar, los socios en materia de violencia de género podrían tener una concepción diferente sobre la definición de la violencia sexual, lo que generaría problemas tanto en la comunicación como en la reunión y el análisis de datos.