ESCAPE RAPIDO DE SITIO

Incluya a los hombres como parte de la solución

Al trabajar con hombres para abordar la violencia contra las mujeres y  niñas, es fundamental considerar a los hombres como parte de la solución. Esta estrategia contribuirá a que los hombres no se sientan a la defensiva y a reducir su hostilidad cuando se los culpa por el comportamiento de algunos hombres. Al reconocer las diferencias entre los hombres a nivel individual (hombres que cometen actos de violencia, hombres víctimas de abuso, hombres que se pronuncian abiertamente contra la violencia y toman medidas contra ella, y todos los hombres en medio que son diferentes), habrá una mayor probabilidad de establecer un debate con ellos sobre las raíces y causas de la violencia contra la mujer y las actitudes discriminatorias que la perpetúan.

¿Por qué algunos hombres son renuentes a participar en la labor de prevención de la violencia?

Los mensajes y las imágenes que vilipendian a los hombres y crean una imagen estereotipada de ellos como agresores los desalientan a participar en esta labor. Según un estudio realizado por el Fondo para la prevención de la violencia doméstica (Garin, 2000), con sede en los Estados Unidos:

El 13% de los 1.000 hombres entrevistados admitieron no querer participar en actividades de prevención de la violencia por considerar que se los había vilipendiado y se los veía como parte del problema y no de la solución;

El 13% de los hombres dijeron que no sabían cómo ayudar;

El 21% de los hombres dijeron que no apoyaban activamente las iniciativas para eliminar la violencia doméstica porque “nadie les había pedido que participaran”.

Para un breve estudio de casos sobre la investigación (una encuesta nacional y grupos de reflexión) realizada con hombres a fin de recopilar información para la elaboración de una intervención dirigida a niños, vea Coaching Boys Into Men (Convertir niños en hombres).

 

¿Cómo lograr que los hombres formen parte de la solución y del programa?

Establezca espacios seguros y grupos de debate solo para hombres en que puedan aprender más sobre el tema, hacer preguntas sin ser juzgados o sentirse ignorantes, o participar sin sentirse amenazados al expresar sus preocupaciones sobre “cuestiones de mujeres” y reflexionar sobre sus propias actitudes respecto de la mujer y la violencia.

Utilice facilitadores varones en las situaciones en que esto sea preferible y asegúrese los facilitadores, hombres o mujeres, estén capacitados y cualificados.

No utilice términos que hagan sentir culpables a los hombres de cosas que no han hecho o que se les ha enseñado a hacer.

Admita abiertamente ante el grupo que frecuentemente se culpa a los hombres en general de las acciones de algunos sin que se reconozcan sus diversas creencias y comportamientos.

Utilice los medios de difusión para reforzar normas no violentas y fomentar la actitud entre los hombres y el público en general de que la violencia contra la mujer no es aceptable, de que los “hombres de verdad” no ejercen la violencia y de que las mujeres y los hombres son iguales.

Trabaje a nivel comunitario con diferentes estrategias educativas, de divulgación y de movilización para modificar las normas sociales y establecer un entorno favorable para que los hombres y niños rechacen los estereotipos tradicionales sobre la hombría y el uso de la violencia.