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Influir en las políticas y la legislación

Las leyes y políticas públicas nacionales sientan las bases para abordar la cuestión de la violencia contra las mujeres y niñas.  Estos instrumentos, ya sea legislación nacional, reglamentaciones ministeriales, estatutos municipales, declaraciones de política, planes estratégicos, protocolos u otros, pueden suministrar:

Directrices sobre lo que es, y no es, aceptable en una sociedad y sobre las repercusiones y derechos que acompañan esas directrices;

La articulación de la posición del Estado y los planes para prevenir la violencia contra las mujeres y niñas y responder a ella, entre otras cosas, la forma en que incorporará explícitamente a los hombres y niños;

La definición de las funciones y responsabilidades de los distintos agentes dentro y fuera del gobierno;

Un mecanismo para asignar los fondos destinados a ejecutar las intervenciones mencionadas;

Un marco para hacer el seguimiento de los compromisos asumidos.

Las leyes y políticas públicas pueden ser decisivas para determinar las esferas y niveles de participación relacionados directamente con el trabajo con hombres y niños en el contexto de la violencia contra la mujer, como programas de intervención sobre el maltratador/golpeador, la violencia en las escuelas y programas de estudios sobre prevención basados en la escuela, acoso sexual en el lugar de trabajo y las obligaciones del personal policial, médico y judicial.

Además de las políticas públicas relacionadas específicamente con la violencia contra las mujeres y niñas, también son importantes las relativas a los hombres y su papel en la sociedad, en especial el trabajo a favor de los derechos humanos de la mujer y la igualdad de género en todo el espectro de la vida política, social, cultural y económica, entre otras cosas por medio de la promoción de los derechos y obligaciones compartidos respecto de las funciones productivas y reproductivas de hombres y mujeres.

Deberían analizarse otros puntos de partida estratégicos que, según las investigaciones, son la base de la perpetuación de la violencia contra la mujer. Por ejemplo, teniendo en cuenta que el desempleo y el subempleo son factores desencadenantes bien conocidos de la violencia y el uso indebido de sustancias nocivas (que también guarda relación con un mayor riesgo de violencia), la política pública de empleo sería un punto de partida importante para ocuparse de los hombres en este contexto (Barker, Simposio Global, 2009). Las políticas y los programas de desarrollo de los jóvenes podrían ser decisivas para que las iniciativas destinadas a cuestionar los estereotipos de género y los valores perjudiciales que legitiman la violencia contra las niñas y mujeres beneficien a los hombres jóvenes y niños. Los programas de calidad dirigidos a prevenir y responder al maltrato de menores (por ejemplo, el maltrato por los padres y el abuso sexual) son importantes para la prevención, pues los niños que han sido víctimas de la violencia son más proclives a convertirse en autores de actos de violencia contra las mujeres más adelante en sus vidas.

Hasta la fecha se ha hecho poco por integrar a los hombres y niños en las políticas relativas a la igualdad de género o la violencia contra las mujeres y niñas. Ha sido más común tener en cuenta a los hombres en las políticas públicas de salud sexual y reproductiva (en particular, de planificación de la familia y el VIH y el SIDA) y en su función de padres, que son componentes importantes para impulsar su participación en las iniciativas de igualdad de género, aunque no bastan para abordar directamente la violencia contra la mujer.

No obstante, esta brecha se reconoce cada vez más y algunas iniciativas prometedoras están comenzando a dar resultados.

 

Ejemplos de iniciativas jurídicas y de política pública que abordan la cuestión de los hombres y la violencia contra la mujer

Ley Maria da Penha (Brasil)

Como resultado de las conversaciones entre grupos de derechos de la mujer y grupos que se ocupan de impulsar la participación de los hombres en la prevención de la violencia, la Ley incluye disposiciones para el establecimiento de programas de intervención dirigidos a los golpeadores con fondos públicos (del Ministerio de Justicia) y campañas de prevención de la violencia dirigidas a escuelas y la población en general.

Puede consultarse una guía fácil de usar producida por el Centro Feminista de Estudos e Assessoria que incluye el texto completo de la Ley en portugués.

La ley y su presentación también pueden consultarse en inglés y español.

 

 

Preventing Violence before it Occurs: A Framework and Background Paper to Guide the Primary Prevention of Violence against Women in Victoria (Prevención de la violencia antes de que se produzca: marco conceptual y documento de antecedentes para orientar la prevención primaria de la violencia contra la mujer en Victoria) (Australia)

El gobierno del estado de Victoria en Australia elaboró un plan multisectorial coordinado para orientar la política y las intervenciones primarias de base empírica, definiendo estrategias, entornos y grupos de población prioritarios. “Promover relaciones respetuosas entre hombres y mujeres en condiciones de igualdad” es uno de los tres principales ámbitos de acción, en que los hombres y niños son uno de los grupos de destinatarios más importantes. El Gobierno de Australia, en su Presentación del presupuesto para la mujer de 2009 ha asignado 20 millones de dólares para su aplicación y otros 3 millones de dólares para la investigación de las actitudes de los hombres que perpetúan la violencia física y sexual y para actividades de prevención realizadas por la Campaña del Lazo Blanco.

El marco esta disponible en inglés.

Proyecto de política sobre hombres e igualdad de género (Brasil, Chile, India, México, Sudáfrica y otros países)

Actualmente el Centro Internacional de Investigaciones sobre la Mujer (ICRW por sus siglas en inglés) y el Instituto Promundo (Brasil) están ejecutando una iniciativa denominada Proyecto de política sobre hombres e igualdad de género que mejorará el conjunto de conocimientos sobre la forma en que las políticas pueden promover la participación de los hombres y niños para alcanzar la igualdad de género y poner fin a la violencia contra la mujer. Entre los objetivos del proyecto figuran los siguientes:

  • Analizar el grado en que las políticas públicas relacionadas a la igualdad de género incluyen la participación de hombres y niños;
  • Impulsar la participación de grupos de encargados de la formulación de políticas y expertos clave en cada uno de los países colaboradores para el análisis de las lagunas y las oportunidades normativas;
  • Realizar un estudio cualitativo sobre los hombres que cumplen funciones de cuidadores alternativos o no tradicionales en cada país como forma de establecer o comprender los factores que llevan a los hombres a cambiar;
  • Publicar un conjunto de herramientas de análisis de políticas para los países que desean atraer una participación más adecuada de los hombres y niños en las políticas de igualdad de género;
  • Producir un vídeo documental sobre los hombres, el cambio e igualdad de género;
  • Elaborar y aplicar la encuesta internacional de hombres y la igualdad de género (IMAGES), un cuestionario  normalizado basado en la población (distinto para hombres y mujeres) para medir y hacer el seguimiento de los comportamientos y actitudes de los hombres respecto de la igualdad de género y la violencia contra la mujer.

Para más información, puede consultar se el sitio web

“Los hombres deben enseñar a otros hombres que los verdaderos hombres no violan ni oprimen a las mujeres, y que el lugar de la mujer no es solo el hogar o el campo, sino la escuela, la oficina y la junta directiva.”

Secretario General Ban Ki Moon, Simposio Global: Involucrando a Hombres y Niños en la Equidad de Género

 

Campaña del Secretario General de las Naciones Unidas UNIDOS para poner fin a la violencia contra las mujeres

El 25 de febrero de 2008 el Secretario General de las Naciones Unidas presentó la Campaña UNIDOS para poner fin a la violencia contra las mujeres, que seguirá hasta 2015, la meta establecida para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Los objetivos generales de la Campaña son crear conciencia pública y promover la movilización social, y aumentar la voluntad política y los recursos para prevenir todas las formas de violencia contra las mujeres y  niñas. Uno de los principales temas y ejes de la campaña es llegar a los hombres y niños, y para ello está en vías de establecerse una red de dirigentes,hombres, de alto nivel para que actúe como portavoz principal de este aspecto de la iniciativa. Para más información sobre la Campaña, puede consultar el sitio web (endviolence.un.org) y el Marco coneptual de acción, que contiene como principales iniciativas la coordinación que se emprenderán a nivel mundial, regional, nacional y local y se definen cinco resultados fundamentales que deberán alcanzarse antes del plazo de 2015. Uno de ellos guarda relación con la prevención primaria, prestando especial atención al trabajo con hombres y muchachos.

 

Asociados para la prevención: trabajo con hombres y niños para prevenir la violencia basada en el género, un programa regional conjunto de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico para 2008-2011

Asociados para la prevención es un programa regional del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el UNFPA, el UNIFEM y los Voluntarios de las Naciones Unidas que se centra en la prevención primaria en hombres y niños por medio de asociaciones con encargados de la formulación de políticas, personal de las Naciones Unidas y aliados de la sociedad civil que trabajan en la región para empoderar a las mujeres y poner fin a la violencia contra las mujeres y niñas. La iniciativa se basa en los resultados de un proceso de consulta de dos años que se centró en la forma en que un programa regional podía aprovechar la labor en curso que se llevaba a cabo a nivel local sobre la violencia basada en el género y el empoderamiento de la mujer. Entre las esferas de trabajo del programa figuran las siguientes:

  • Fortalecer la base de conocimientos y aptitudes de los asociados locales para realizar actividades de comunicación eficaces destinadas a lograr cambios sociales y de conducta a nivel de la comunidad y por medio del uso de tecnologías modernas para ayudar a los jóvenes;
  • Desarrollar las competencias y las oportunidades de establecer redes de todos los asociados por medio de un portal de recursos en la web y una comunidad de prácticas a nivel regional que se pondrán en marcha próximamente para que los distintos países intercambien información sobre investigaciones, herramientas de programación y formación, logros, conceptos programáticos y experiencias;
  • Consolidar y encomendar investigaciones sobre la participación en diálogos sobre políticas de base empírica.

 

 

Políticas de desarrollo de los jóvenes

A continuación se consignan algunas recomendaciones pertinentes sobre el tratamiento de la igualdad de género en las políticas de educación y desarrollo de los jóvenes.

  • Realizar exámenes críticos de los programas de enseñanza preescolar, primaria y secundaria para incluir formas de promover la igualdad de género que impulsen la participación de niños y niñas, entre otras cosas para abordar y prevenir la violencia basada en el género.
  • Diseñar planes de capacitación para maestros, personal administrativo y otros grupos que se ocupan de los niños y jóvenes (por ejemplo, consejeros escolares, profesionales de la salud y los servicios sociales y funcionarios policiales) a fin de promover formas de impulsar la participación de niños y hombres jóvenes en cuestiones de igualdad de género. La capacitación debe incluir sesiones en que el personal adulto analice sus propias posturas sobre la igualdad de género y sus suposiciones acerca de los niños y varones jóvenes. La formación también debería incluir orientación sobre la forma de contribuir a detectar y orientar a niñas que podrían ser objeto de abuso o acoso sexual y la forma de intervenir en casos de acoso por niños o maestros.
  • Valorar la igualdad de género en las iniciativas de reforma escolar como un resultado educacional tan importante como los conocimientos básicos de lectura, escritura y aritmética.
  • Incluir mensajes y actividades dirigidos a niños y varones jóvenes y promover la igualdad de género en los programas de estudios existentes de educación sexual, enseñanza de la prevención del VIH/SIDA y educación para la vida familiar.
  • Utilizar los programas existentes con planes de estudios bien concebidos y procesos de educación en grupo que han sido evaluados y han obtenido resultados en materia de cambios de conducta para impulsar la participación de niños en la promoción de la igualdad de género. Deben alentarse las asociaciones entre los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales para divulgar ampliamente esos planes de estudios y estrategias.
  • Atraer grupos relacionados con el deporte de los sectores público y privado para promover la igualdad de género y la no violencia entre niños y hombres y hacia las mujeres y niñas. Para ello, habría que valerse de las experiencias de participación de niños por conducto de entrenadores de fútbol en América Latina y los proyectos de “vestuario” utilizados en algunos países.

Adaptado en parte de: División para el Adelanto de la Mujer de las Naciones Unidas, en colaboración con el ONUSIDA, la OIT y el PNUD, Reunión del grupo de expertos de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer sobre "El papel de los hombres y los niños en el logro de la igualdad de género”, Brasil, 12 de enero de 2004.

 

Políticas sobre paternidad

¿Por qué son importantes las políticas que promueven una mayor participación de los hombres en el cuidado de la familia y los hijos?

  • Al impulsar una mayor participación de los padres en el cuidado de los hijos, las políticas tienen la posibilidad de promover una mayor igualdad entre los géneros, un paso decisivo para prevenir la violencia.
  • La participación positiva del padre aumenta la probabilidad de que los hijos varones sean más equitativos en función del género y asuman un papel más activo en la crianza de sus propios hijos, y que sus hijas también tengan posturas más flexibles en materia de género (Levine, 1993; Russell y Radojevic, 1992).
  • La promoción de una participación mayor y más equitativa de los hombres en su papel de padres puede contribuir a ampliar las oportunidades económicas y de empleo de las mujeres al permitirles dedicar más tiempo a esas actividades.

 

Algunas advertencias respecto de la promoción de la participación de los padres en la crianza de los hijos como estrategia de prevención de la violencia

El hecho de que los tribunales de familia u otros pongan de relieve la necesidad de que los hijos vean a sus padres puede exponer a un número mayor de niños (y de mujeres) a violencia y malos tratos por sus padres (o cónyuges) (Flood, de próxima aparición; Eriksson y Hester, 2001). Por consiguiente, aunque en general alentar a los padres a que participen en la crianza de los niños es importante, debe hacerse con cuidado, teniendo en cuenta el contexto específico.

 

¿De qué forma pueden las políticas públicas alentar una mayor participación de los padres en el cuidado de los hijos?

Las políticas públicas y las leyes laborales pueden contribuir a ello permitiendo a los hombres gozar de la licencia parental después del nacimiento de un hijo, asistir a las reuniones de padres y maestros, llevar a los hijos o hijas al médico o cuidar de ellos cuando están enfermos.

 

A continuación se consignan algunas recomendaciones sobre la participación de los hombres en el cuidado de los hijos y las tareas domésticas, resultantes de una reunión de un grupo de expertos de las Naciones Unidas:

  • Utilizar políticas financieras y sociales para conciliar el trabajo y la vida familiar e impulsar a los hombres a que contribuyan al trabajo doméstico en igualdad de condiciones con las mujeres;
  • Ampliar las disposiciones de licencia de paternidad;
  • Aplicar desincentivos a los empleadores para que no exijan trabajar horas extraordinarias;
  • Establecer una estructura jurídica para el trabajo permanente a jornada parcial e incentivos para que los hombres la utilicen;
  • Desarrollar los aspectos del derecho de familia que permitan a los hombres participar activamente en la vida de sus hijos y personas a cargo; examinar y modificar según corresponda las políticas de adopción y cuidado de huérfanos y niños adoptados;
  • Tomar medidas para ayudar a que padres adolescentes y jóvenes participen en el mantenimiento y cuidado de sus hijos mientras prosigue su educación y formación. Algunas de esas medidas son exigir que las instituciones de educación y formación diseñen sus programas y horarios de modo que los padres adolescentes y jóvenes puedan cumplir las tareas de cuidado sin interrumpir los estudios, y estructurar los servicios de salud relativos al embarazo y la primera infancia para que promuevan la participación de los padres jóvenes;
  • Reconocer las obligaciones de cuidado de los hijos de los trabajadores al establecer las condiciones de empleo y los horarios de trabajo;
  • Incluir incentivos para fomentar el cuidado de los hijos en las políticas de contratación y ascenso;
  • Incorporar en las estrategias de negociación colectiva la posibilidad de que los hombres participen en las tareas de cuidado de sus hijos;
  • Elaborar programas para dotar a niños y varones jóvenes de aptitudes específicas, entre otras, de cuidado de niños y tareas domésticas;
  • Impulsar la participación de organizaciones religiosas como asociados en la educación sobre igualdad de género para hombres y niños, invitándolas a analizar las enseñanzas religiosas que promueven la igualdad de género y la justicia social (por ejemplo, sobre los esposos en las relaciones matrimoniales).

Fuente: División para el Adelanto de la Mujer de las Naciones Unidas, en colaboración con el ONUSIDA, la OIT y el PNUD, Reunión del grupo de expertos de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer sobre "El papel de los hombres y los niños en el logro de la igualdad de género”, Brasil, 12 de enero de 2004.

Experiencia adquirida en materia de políticas de licencia de paternidad

  • Contar con políticas de licencia de paternidad podría no bastar en países en que dicha legislación se aplica solo a los hombres que tienen empleo formal y estable, por lo cual no se aplica al elevado número de hombres de familias de bajos ingresos que trabajan en el sector informal de la economía.
  • Los padres podrían no utilizar plenamente la licencia de paternidad a menos que fuera obligatoria y cobraran la misma remuneración que en el empleo (Cohen, 2000).
  • Aun en sitios en que las políticas relativas a la paternidad existen desde hace mucho tiempo, los hombres podrían no aprovecharlas por miedo a represalias de los empleadores y a lo que piensen otros hombres, dentro y fuera del empleo.

 

Ejemplos de políticas públicas que promueven una mayor participación de los padres en el cuidado de los hijos

 

Las políticas progresistas de licencia parental en los países escandinavos, que existen desde hace casi 20 años, son ejemplos importantes de la forma de impulsar la participación de los padres en el cuidado de los hijos.

  • En Noruega, los progenitores que trabajan reciben 42 semanas de licencia parental remunerada. Hasta 1993, los progenitores podían compartir voluntariamente esa licencia parental, pero los padres usaban en promedio menos del 5% del tiempo asignado. En 1993, en virtud de una enmienda de la ley, los padres debían utilizar al menos 4 semanas de la licencia o esta se perdía por completo.  De resultas de ello, el goce de la licencia parental por los padres aumentó al 70% u 80% (Cohen, 2000), y en 2005 había aumentado al 91% (Ministerio de la Infancia y la Igualdad de Noruega, 2008-2009). Desde julio de 2009 la ley dispone que los padres deben tomar diez semanas de la licencia, y la licencia remunerada se aumentó en dos semanas (Communications with Ulf Rikter-Svendsen, 2009).
  • En Suecia los progenitores que trabajan tienen derecho a compartir 12 meses de licencia parental remunerada (al 80% de su sueldo). Antes de 1995, los padres utilizaban solo el 9% de la licencia total. En 1995 la ley se modificó para que un mes de la licencia no pudiera transferirse de un progenitor al otro. Actualmente en Suecia el 70% de los padres usa ese mes y el 12% toma más de un mes de licencia. El uso de la licencia parental por los padres es mayor conforme al mayor nivel de educación e ingreso; los padres de ingresos más bajos afirman que no pueden permitirse perder el 20% de su sueldo (Cohen, 2000)