ESCAPE RAPIDO DE SITIO

¿Por qué los programas dirigidos a hombres y niños deberían incluir el seguimiento y la evaluación del trabajo?

  • Para evaluar la eficacia del programa y aumentar el acervo de conocimientos. Colaborar con niños y hombres para prevenir la violencia contra la mujer es una esfera de trabajo relativamente nueva, por lo que resulta importante incrementar el acervo de conocimientos sobre cuáles intervenciones son más eficaces.
  • Para asegurar que el programa no provoque daños imprevistos. El seguimiento y la evaluación pueden asegurar que los programas no provoquen daños imprevistos y no expongan a las víctimas a más situaciones de riesgo. Esto es de particular importancia en el caso de los programas dirigidos a golpeadores, dado que este esfuerzo puede plantear más riesgos que los programas de prevención primaria. Por ejemplo, las mujeres pueden fundamentar su decisión de permanecer junto a un agresor si este participa en dichos grupos. Por otro lado, los jueces pueden dar preferencia a estos programas, en lugar de enviar a los agresores a la cárcel. Por lo tanto, la evaluación de los programas dirigidos a golpeadores a menudo requiere normas de evaluación más rigurosas que otros programas concebidos para hombres y niños.


¿Cuáles son los beneficios de evaluar un programa?

La evaluación puede contribuir a:

  • Determinar las necesidades de la comunidad;
  • Perfeccionar el programa;
  • Lograr un cambio positivo en la comunidad al hacer a sus miembros participar en la concepción del programa y en su evaluación, determinar la mejor manera de abordar la violencia en un contexto específico y evaluar todo resultado negativo imprevisto de la iniciativa, entre otras cosas. Determinar la utilización más adecuada de estos recursos (de personal y financieros);
  • Comparar las metas con los resultados y determinar la racionalidad de la forma en que estos se generarán (las actividades deben estar asociadas con los productos, los resultados y las metas);
  • Adaptar el programa a medida que cambian las necesidades y las comunidades;
  • Comprender qué resulta beneficioso en el programa y qué resulta infructuoso;
  • Satisfacer los requisitos de presentación de informes de los organismos de financiación;
  • Demostrar la utilidad del modelo del programa para quienes desean realizar proyectos similares;
  • Proporcionar datos convincentes a los responsables de la formulación de políticas y a los donantes;
  • Actuar de acuerdo con la misión y asumir la responsabilidad ante los beneficiarios del programa (Valle y otros, 2007);
  • Divulgar las buenas prácticas y las experiencias adquiridas que puedan compartirse con toda la comunidad de profesionales a fin de que mejoren su labor.