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¿Cualés son algunos de los desafíos?

Tener en cuenta los factores que contribuyen a la inseguridad de las mujeres y niñas

Cuando se construye o mantiene una ciudad segura para las mujeres, es fácil pasar por alto algunos de los muchos factores que hacen que las mujeres y las niñas se sientan inseguras. La sensación de inseguridad en las ciudades y comunidades no es causada sólo por el delito y la violencia. Estas sensaciones están vinculadas a una mezcla de problemas sociales, económicos, culturales y domésticos. Para que una ciudad sea segura para las mujeres, se deben abordar una variedad de problemas relacionados. Por ejemplo, “en los barrios marginales, el índice de violencia contra las niñas y las mujeres es más alto que en otras partes de la ciudad. La combinación de pobreza, desempleo, salarios inadecuados, exclusión social y racismo puede causar frustración entre hombres y niños, y hacer vulnerables a las mujeres y las niñas, especialmente si están en la calle” (Plan International, 2010, 55). Estos incluyen:

  • Violencia hacia las mujeres y niñas. La violencia contra las mujeres y niñas afecta sus derechos humanos, libertades, salud y autoestima, y limita las posibilidades y oportunidades de mejorar sus vidas. Además, la violencia hacia las mujeres y niñas tiene un impacto sobre el entorno familiar y social, que a su vez crea nuevas relaciones basadas en la desigualdad.
  • Actividad criminal en general. Las mujeres con frecuencia son el blanco de los robos de casas y callejeros. Las mujeres en general sufren más violencia y abuso sexual que los hombres. En los conflictos armados, tales como confrontaciones entre pandillas, se ejerce violencia hacia las mujeres como una afrenta hacia los hombres del grupo rival.
  • Pobreza y desigualdad. Para muchas mujeres, la pobreza y la desigualdad tienen como resultado una mayor exposición a la inseguridad y al riesgo de sufrir violencia. Además, la pobreza aumenta el aislamiento de la mujer, debilitando sus redes sociales y por lo tanto el apoyo que pudieran recibir en situaciones de violencia y agresión. Por ejemplo, camino al trabajo, una mujer pobre que vive en un caserío marginado, se ve obligada a cruzar muchos barrios inseguros sin iluminación, con mantenimiento mínimo, y sin servicios de apoyo. Esta situación la expone a posibles situaciones de violencia que las mujeres con mayor poder económico pueden evitar. En otro ejemplo, una mujer trabajando en la calle en el mercado laboral informal debe trasladarse con sus hijos, usar el transporte público y esperar en lugares desprotegidos a horas tempranas de la mañana. En ambos casos, las condiciones de pobreza y desigualdad hacen que la mujer sea vulnerable y no tenga seguridad.
  • Servicios de salud, policiales/de seguridad, albergues de emergencia, y/o legales de baja calidad o inexistentes. Los estudios han demostrado que una de las razones por las cuales las mujeres no denuncian sus experiencias de violencia es por la falta de servicios de apoyo profesional. La evidencia sugiere que las mujeres no denuncian las agresiones que padecen porque no pueden acceder a servicios (por ej. debido a la distancia y/o falta de transporte a precios razonables, ausencia de servicios de apoyo sensibles a la cultura, barreras de lenguaje).
  • Viviendas de baja calidad o no existentes. Cuando las mujeres no son propietarias de sus casas o no tienen posesión segura de las mismas, están menos protegidas cuando son víctimas de violencia familiar. En general, si se separan de su pareja, las mujeres tienden a quedarse con los hijos, y el miedo a perder su casa es un obstáculo para las mujeres que desean dejar a una pareja abusiva.
  • El racismo y otras formas de discriminación. En sociedades donde las personas son discriminadas debido a su raza o etnia, orientación sexual o edad, las mujeres son doblemente discriminadas porque a estas discriminaciones se suma a la discriminación por razón de género.
  • Estructuras gubernamentales y de toma de decisiones inaccesibles. En las sociedades donde es difícil para los ciudadanos participar en las decisiones públicas, y las mujeres en particular están excluidas, es poco probable que las necesidades e ideas de las mujeres sean consideradas. Esto incluye la necesidad de las mujeres de tener seguridad y sus ideas de cómo eliminar la inseguridad.
  • Trastornos del orden, vandalismo y otros disturbios sociales. En los barrios donde funciona el crimen organizado, con frecuencia las mujeres más pobres son incorporadas a la actividad criminal o son víctimas de mayor violencia porque no están protegidas por los servicios usuales de seguridad.

 

Lograr apoyo del gobierno y la comunidad para construir ciudades y comunidades seguras para las mujeres y las niñas

Los programas de ciudades seguras para las mujeres sólo pueden existir y ser fortalecidos si tienen el apoyo de diferentes niveles del gobierno, los responsables de tomar decisiones, y los ciudadanos (Viswanath y Mehrotra, 2008). Lograr el apoyo del gobierno local y la comunidad puede ser una tarea abrumadora. Sin embargo, es importante que las comunidades, en su totalidad, estén involucradas en la creación de ciudades seguras para las mujeres y niñas. Ningún grupo en especial tiene la responsabilidad de hacerlo por su cuenta. Por ejemplo, si los funcionarios gubernamentales inician un programa de ciudades seguras para las mujeres, deberían procurar insumos de actores de la sociedad civil, especialmente de organizaciones de mujeres, para conocer sus necesidades y sugerencias de acción local. Por otro lado, si la iniciativa proviene de la sociedad civil, o específicamente de grupos de mujeres, necesitarán el compromiso de diferentes niveles del gobierno. Esto es así porque el compromiso del gobierno puede aportar cambios en políticas públicas y legislación. Este compromiso también puede asegurar fondos a largo plazo y políticas de apoyo sostenible para los programas de ciudades seguras para las mujeres.

Algunas de las áreas y actores que tienen un rol importante en la construcción de ciudades seguras para las mujeres son:

  • Gobiernos a diferentes niveles (local, regional, nacional)
  • Educación (políticas de educación, programas no discriminatorios)
  • Planificación urbana (diseño, normativa, vivienda, transporte)
  • Salud (políticas de asistencia para las víctimas, capacitación de profesionales para atender a las sobrevivientes)
  • Justicia (acceso a la justicia, legislación, juzgados especializados)
  • Servicios (agua, saneamiento, servicios para emergencias, etc.)
  • Organizaciones comunitarias
  • Organizaciones de mujeres y feministas
  • Grupos juveniles
  • Grupos de hombres interesados
  • Grupos religiosos
  • Organizaciones de derechos humanos
  • Policía, policía comunitaria y otro personal de seguridad
  • Sector privado (compañías de transporte y seguridad entre otras)
  • Residentes locales (asegurando una representación diversa – discapacitados, adultos mayores, jóvenes, inmigrantes, indígenas, homosexuales, trabajadoras sexuales y otros)
  • Investigadores y académicos
  • Medios de comunicación masiva