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Durante la programación se deben incluir activamente a las mujeres y niñas en cada etapa del proceso, y se debe mantener en contacto con organizaciones de mujeres.

Las mujeres y niñas son expertas en sus propias experiencias y en cómo se sienten. Las mujeres y niñas saben cuándo y por qué no se sienten seguras. La programación de ciudades seguras para mujeres debe usar el conocimiento y los sentimientos que ya poseen las mujeres y niñas como punto de partida para hacer que las ciudades y las comunidades sean más seguras. Para ello, los socios en programas de ciudades seguras para las mujeres deben valorar los conocimientos de las mujeres, y tratarlas a ellas y a las niñas como fuentes de información, como informantes clave alentándolas a expresar sus pensamientos, emociones y experiencias. Además, los socios de los programas deben recordar que no todas las mujeres y niñas tienen las mismas necesidades y experiencias – influye la cultura, edad, etnicidad, orientación sexual, aptitud, etc. Por lo tanto, antes de implementar una acción para garantizar la seguridad de las mujeres, es necesario recabar los conocimientos y experiencias de los grupos específicos de mujeres y niñas afectadas.

 

La programación de ciudades seguras para mujeres requiere que las mujeres y niñas tengan un rol central en la toma de decisiones y en la implementación de políticas La participación de las mujeres y niñas (especialmente aquellas que han padecido violencia en su ciudad o comunidad) es importante por lo siguiente:

  • Proporciona insumos útiles sobre qué funcionará y qué no funcionará para las mujeres y niñas;

  • Proporciona insumos útiles sobre cómo las decisiones, programas, y políticas pueden mejorar o empeorar las situación de las mujeres y niñas;
  • Proporciona ideas alternativas para los formuladores de políticas y para los responsables de tomar decisiones;
  • Brinda a las mujeres y niñas un sentido de apropiación sobre las decisiones que afectan sus vidas;
  • Desarrolla capacidades de comunicación y liderazgo en las mujeres y niñas; y
  • Empodera a las mujeres y niñas a tomar control sobre su propia seguridad, en lugar de depender de los hombres responsables de tomar decisiones o profesionales (Michaud, 2003).

 

Esto significa que las decisiones y políticas deben incluir a las mujeres y niñas y deber ser accesibles para ellas. No es suficiente que las mujeres y las niñas simplemente estén presentes cuando se tomen las decisiones y se formulen las políticas – las mujeres y las niñas deben tomar parte en el proceso, y sus opiniones deben ser tomadas en cuenta. Para que esto suceda, se deben incorporar mecanismos y procedimientos para garantizar que las mujeres y las niñas participen activamente en las decisiones de la comunidad que afectan su seguridad (Booth, 1996; Whitzman C., 2007). Para empoderar a las mujeres, niñas y sus comunidades para crear espacios públicos más seguros, es importante trabajar con las organizaciones de mujeres, de jóvenes y comunitarias ya existentes. Estas organizaciones pueden vincular los programas de ciudades seguras para las mujeres con las mujeres mismas de la comunidad. Este tipo de relación ayuda a los socios que trabajan en los programas de ciudades seguras para las mujeres porque les permite acceso a contactos y recursos importantes que poseen las mujeres y otras organizaciones. Al mismo tiempo, las organizaciones de mujeres obtienen capacidades y conocimientos al participar en el diseño de los programas de ciudades seguras para las mujeres. (POWER Camp National, 2006; Women in Cities International [WICI], 2006; Alcaldía de Bogotá, 2007).