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Transporte público seguro para las mujeres y niñas

¿Qué es transporte público seguro para las mujeres y niñas?

El transporte público seguro para las mujeres y niñas es aquel que es confiable, fácil de usar y flexible. Las mujeres no van simplemente del sitio A al B en el día directamente (por ejemplo de la casa al trabajo). Más bien, como principales cuidadoras y miembros de la fuerza laboral informal y formal, los desplazamientos a través de la ciudad son en direcciones entrecruzadas y en zigzag – un viaje puede significar múltiples lugares y destinos para distintos propósitos. Como resultado el movimiento de las mujeres por la ciudad ha sido descrito como viajes en cadena. Esto significa que las mujeres tienden a combinar las distintas actividades que deben realizar en un día, por ejemplo, responsabilidades domésticas y de cuidados así como viajes por trabajo. En el transporte público, es común ver a las mujeres bajarse en múltiples destinos, pagar por múltiples viajes y viajar fuera de horas pico (Peters, 2002, 7). En última instancia, “las mujeres en zonas urbanas tienden a realizar mayor número de viajes más cortos hacia destinos dispersos y a horas variables. “Estos viajes son más caros en términos de tiempo y dinero” (Kunieda y Gauthier, 2003, 6). El transporte seguro para las mujeres y niñas toma en cuenta y cubre las necesidades de las mujeres y niñas según sus patrones de viajes.

Es necesario reconocer que este tipo de viajes también puede ser menos seguro ya que muchas mujeres atraviesan a pie, o esperan en áreas inseguras para poder acceder al transporte público. Además, en horarios del día menos usuales, el transporte público puede ser poco fiable (por necesidad, las mujeres deben atravesar la ciudad muy temprano en la mañana y muy tarde en la noche) (Peters, 2002, 7). Por ejemplo, en la ciudad de Bogotá, Colombia, entre las 6:00 de la mañana y las 12:00 del mediodía las mujeres están proporcionalmente más expuestas que los hombres a ser víctimas de un robo. Estas son horas del día cruciales porque es cuando las personas van a sus trabajos. Son horas en las que ocurren los robos en las rutas troncales del TransMilenio (sistema de transporte motorizado de Bogotá). De 6:00 de la tarde a 12:00 de la noche, las mujeres también son el grupo más afectado por los robos. Se trata de mujeres que salen tarde del trabajo o la escuela y son víctimas de robo camino a sus casas cuando pasan por zonas oscuras y solitarias (Alcaldía de Bogotá, Colombia, 2007).

Durante el transcurso del día, las mujeres de las zonas rurales a menudo tienen que viajar distancias largas – a pie, por medios no motorizados y/o en el transporte público – ya sea para recoger leña o para trasladarse a comunidades urbanas. Sin embargo, “la mayor parte del transporte público – tanto urbano como rural – tiene rutas y horarios marcadas para el servicio de los viajes por trabajo, principalmente para los hombres, no para mujeres con roles múltiples como madres, productoras y empresarias que necesitan viajar hacia varios destinos fuera de las horas pico” (Banco Mundial, 2006). Por lo tanto, los planificadores de transporte urbano y los formuladores de políticas dan prioridad a las necesidades del hogar masculino "típico" (Peters, 2002, 6), mientras que la tendencia de las mujeres de combinar viajes no es tomada en cuenta para la mayoría de los planes y diseños de transporte (Peters, 1998, 1). Así, aunque en realidad existe una variedad compleja de estructuras diferentes en los hogares, el transporte público continua funcionando de acuerdo a este ideal desactualizado del hombre de mediana edad, principal proveedor, que sale de la casa a su trabajo en la mañana y regresa temprano en la noche.

En general, los socios de programas de ciudades seguras para las mujeres deben promover un amplio espectro de soluciones de transporte que tenga en cuenta las necesidades y preocupaciones, así como temas ambientales y socioeconómicos. Por lo tanto, las iniciativas que alienten el transporte público seguro para las mujeres y niñas no deberían estar limitadas a mejorar las formas motorizadas de transporte. Es decir, pasajes bien mantenidos, calles peatonales, veredas bien iluminadas, ciclovías, zonas para encadenar las bicicletas, y programas comunitarios para compartir bicicletas, son formas integrales de hacer que las ciudades sean seguras para las mujeres y niñas, así como hacerlas más acogedoras y habitables en general. En concordancia con estos esfuerzos, los sistemas de transporte público en particular, deben ser planificados y diseñados para satisfacer las necesidades específicas de las mujeres de acuerdo con las rutas que utilizan, las horas del día que dependen del transporte público, los lugares donde esperan por el transporte público, y los lugares donde se bajan del transporte público.

Por todas estas razones, el transporte público seguro para las mujeres y niñas debe fundamentarse en el reconocimiento de sus distintas experiencias, necesidades y roles distintivos. Para que las mujeres puedan ejercer su derecho a la libertad de movimiento en las ciudades, los sistemas de transporte público deben abordar los obstáculos existentes que impiden su movilidad. (Peters, 1999). Urgentemente se necesitan estrategias sensibles al género adaptadas a la realidad local para combatir la tendencia a favorecer las necesidades de los hombres en términos de variables tales como trayectos y frecuencia (Peters, 2002, 3). Para la planificación del transporte público, también deben considerarse las distintas necesidades de jóvenes y adultos mayores, discapacitados, y otros grupos vulnerables.

Conclusiones y Consideraciones para los planificadores de transporte en Europa Occidental y América del Norte

Las políticas de zonificación con un uso de la tierra deficiente separan las zonas de residencia de los lugares de empleo, lo cual tiene un mayor impacto en la movilidad de las mujeres.

Las mujeres hacen viajes más complejos que los hombres, a menudo desplazándose a guarderías, escuelas, trabajo y tiendas. Dos veces más mujeres que hombres llevan a los niños y niñas a la escuela.

Setenta y cinco por ciento de los viajes en autobús los hacen las mujeres

Sólo treinta por ciento de las mujeres tienen acceso al uso de un auto durante el día

El servicio de transporte público deficiente y la falta de guarderías y tiendas cerca de los lugares de trabajo limitan la incorporación de las mujeres al mercado laboral

Las mujeres se sienten menos seguras que los hombres cuando están afuera solas de noche, especialmente en los barrios marginados y los complejos de viviendas sociales.

Fuente: Greed, C. 2007. A Place for Everyone? Gender Equality and Urban Planning. Oxfam/RTPI: pág. 1. Disponible en Inglés.

Transporte público sensible al género

Ejemplos de estrategias para lograr transporte público seguro, que incorporan la perspectiva de género:

Rutas de autobuses pensadas según los horarios de las mujeres y los lugares a los que viajan;

Programas de “servicio entre dos paradas” que permiten que las mujeres se bajen más cerca de su destino tarde en la noche y temprano en la mañana;

Diseño de estaciones de subterraneo con características que dan prioridad a la prevención de la violencia, y tiene en cuenta a aquellas que ya fueron víctimas de violencia;

Autobuses y vagones de subterraneo exclusivamente para mujeres en las ciudades donde el exceso de personas es sinónimo de acoso sexual, físico y verbal y abuso de las mujeres;

Creación de ciclovías para que las mujeres tengan opciones flexibles para trasladarse;

Transporte público a precios asequibles;

Veredas y pasajes bien iluminados, visibles y equipados con servicios de emergencia para que las mujeres puedan caminar hacia y del transporte público, así como hacia y desde sus destinos.

Para que el trasporte público sea seguro para las mujeres y las niñas, los entes de planificación deben incorporar la perspectiva de género en todos los niveles y etapas de planificación y diseño. Asegurar transporte público seguro para las mujeres y niñas no significa sólo establecer iniciativas exclusivamente dirigidas a las mujeres y niñas (ver el ejemplo de programas “exclusivos para mujeres” en la sección de implementación de programas). Más bien, una perspectiva de género debe ser un elemento transversalizado en todas las decisiones que se toman con respecto al transporte público. La transversalización de género es esencial. El transporte público puede transversalizar el género garantizando lo siguiente:
  • Concienciación y capacitación en género y transporte para el personal.
  • Captación, capacitación y promoción de las mujeres en todos los aspectos del transporte.
  • Participación de usuarios y usuarias de transporte de todas las edades en el diseño, implementación, monitoreo y evaluación del proyecto.
  • Atención a las necesidades y limitaciones de transporte relacionadas con el género durante el diseño, implementación y evaluación del proyecto.
  • Políticas organizativas, estrategias y directrices operativas sensibles al género.

Fuente: El Banco Mundial. 2006. ‘Mainstreaming Gender in Transport’ in Gender and Transport Resource Guide: Part 1.4. El Banco Mundial. Disponible en inglés.

 

¿Por qué es importante el transporte público seguro para las mujeres y niñas?

El transporte público seguro diseñado con perspectiva de género es un componente esencial de las ciudades seguras para las mujeres y niñas. Los autobuses, paradas de autobús, vagones de subterraneo, plataformas de subterraneo, taxis, tranvías, y trenes son como otros espacios públicos – no son vividos de igual manera por hombres y mujeres. Más aún, el transporte público incluye espacios donde ocurren diversas formas de violencia de género hacia la mujer diariamente, incluyendo abuso sexual, acoso, manoseo, uso de lenguaje vulgar, intimidación y agresión. Por estas razones, los sistemas de transporte público seguro son una condición a priori para la capacidad de las mujeres y niñas de ejercer su derecho a la libertad de movimiento su derecho a usar y disfrutar de la ciudad y sus espacios públicos. Si las mujeres no pueden viajar a diario con seguridad por la ciudad libre de violencia, entonces la ciudad no es segura para las mujeres y niñas. Todas las personas, ya sea que vivan en las ciudades o en el área rural, necesitan movilidad como parte de su vida diaria; esto incluye la posibilidad de moverse entre el hogar, el trabajo, los servicios y la recreación. Un estudio del Banco Mundial en Perú concluyó que mientras que la seguridad personal es la preocupación principal de las mujeres cuando usan el transporte público, la velocidad es la prioridad número uno para los hombres. El mismo estudio señala que, “Para compensar por [la falta de seguridad personal], [las mujeres] desarrollan una serie de estrategias que van desde evitar viajar por ciertas rutas, o solas de noche, a llevar consigo alfileres cuando viajan en bus para ahuyentar a los abusadores” (Gómez, 2000, 2).

El transporte público seguro para las mujeres y niñas es importante porque permite que se muevan por la ciudad libremente, sin miedo. A falta de acciones en este sentido, las mujeres se ven obligadas a adoptar diferentes estrategias defensivas tales como usar sólo ropa “mas conservadora” cuando viajan en el transporte público, viajan en grupos, sólo abordan los trenes y autobuses cuando no están llenos, ignoran el acoso verbal y sexual, protestan en voz alta pidiendo ayuda, llevan consigo alfileres y/o agujas para defenderse, se paran contra una ventana o al fondo del autobús, subterraneo o tranvía, evitan tomas taxis solas, y evitan viajar en vehículos ocupados sólo por hombres (Kunieda and Gauthier, 2003, 14). Estas estrategias de defensa agregan una carga adicional a la vida diaria de las mujeres, y les niega el derecho de disfrutar libremente de su ciudad.

Vea la sección en implementación de programas.