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Directrices generales

Una vez que se han diagnosticado los problemas, las alianzas aseguradas, y se ha desarrollado un plan de acción, llega el momento de trabajar en el terreno. Esto significa tomar todos los valores e ideas sobre los cuales han estado trabajando los programas de ciudades seguras para las mujeres e instituirlos en la comunidad. No importa que tema deciden abordar los socios (transporte, seguridad y accesibilidad, mejor iluminación, coordinación de servicios, acoso sexual relacionado con todas las anteriores, etc.) deben recordar que una ciudad segura para las mujeres y niñas requiere diferentes abordajes. Ningún abordaje es el apropiado por sí sólo, y se pueden combinar varios abordajes a medida que avanza el programa. Lo que importa es que las acciones se dirijan a la consecución de las metas que establecieron los socios. (Cowichan Women Against Violence Society, 2002, pág. 67).

 

Asegúrese que todos contribuyan en las acciones del programa.

Como todos los programas de ciudades seguras para las mujeres son diferentes, habrá distintos roles y distintos actores involucrados en cada comunidad. Por eso alguien o alguna organización debe estar a cargo para asegurar que cada socio cumpla con su parte y con los plazos fijados. (Cowichan Women Against Violence Society, 2002, 69). Esta persona u organización puede estar en contacto con los socios por teléfono, correo electrónico o en las reuniones. Otra forma de hacer seguimiento a las acciones es fijar fechas de entrega de los informes. Estos informes pueden resumir las actividades que han tenido lugar y los éxitos y desafíos que hayan surgido. (WICI, 2007, 23).

 

Desarrolle capacidades entre los socios del programa.

Al implementar cualquier estrategia principal de ciudades seguras para las mujeres, los socios comprobarán si sus acciones planificadas realmente funcionan en la comunidad - las municipalidades aprenderán más sobre qué es políticamente viable, las organizaciones de mujeres aprenderán a comunicarse con otras agencias sobre asuntos de género, los residentes locales aprenderán cómo pueden hacer que un programa sea más eficaz. Indefectiblemente, habrá instancias en las que las destrezas y la habilidad para aprender de los socios no concuerden con las actividades requeridas por y las necesidades del programa. La identificación de las necesidades de desarrollo de capacidades al principio del programa, y crear oportunidades de desarrollo de capacidades durante la duración del programa permitirá que todos trabajen mejor juntos. (WICI, 2007, 25). Para más información sobre el desarrollo de capacidades entre los socios, vea la sección de desarrollo de capacidades.

 

Revise el marco conceptual.

El marco conceptual que crean los socios de programas de ciudades seguras para las mujeres sólo tiene sentido si todos los socios intentar seguir su marco de resultados, plan de trabajo, cronograma, etc. En las reuniones con los socios, es importante revisar el marco conceptual y el plan de trabajo para poder determinar si el programa está bien encaminado. Si los socios encuentran que es imposible alcanzar las metas y objetivos fijados, puede ser que los resultados esperados y el plan de trabajo sean demasiado ambiciosos. Está bien ajustar el cronograma si los socios no pueden cumplir con los plazos. Por ejemplo, si, luego de tres meses, la declaración de un objetivo indica que todas las alianzas de ciudades seguras para las mujeres deben estar creadas, y en realidad los socios del programa están teniendo dificultades para crear lazos con organizaciones locales de mujeres y la policía, puede ser necesario extender el plazo del objetivo. Es preferible esto y no perder la valiosa alianza con mujeres locales activistas y con las fuerzas policiales.

  

Permanezca enfocado en las metas y objetivos.

Las acciones de ciudades seguras para las mujeres se llevan a cabo en un largo período de tiempo – las campañas de concienciación se pueden extender por años, puede ser necesario desarrollar investigaciones durante meses, y los gobiernos y socios de los proyectos pueden cambiar cada tanto. A lo largo del proceso, las ideas iniciales sobre la mejor manera de abordar las necesidades de la comunidad pueden resultar erróneas. Surgirán nuevas ideas que parezcan más apropiadas. Nuevos actores aportarán nuevas perspectivas. Durante este tiempo, los socios de programas de ciudades seguras para las mujeres deben recordar sus metas y objetivos iniciales. Cuando el programa cambie, se debe tener en cuenta estas directrices. Sin embargo, si las metas y objetivos resultan problemáticos en la práctica puede ser necesario hacer ajustes. (Whitzman, 2008b, pág. 191).

 

Mantenga la moral del grupo alta.

Los programas de ciudades seguras para las mujeres pueden parecer los más excitantes y motivantes en su etapa inicial porque todos están debatiendo sus valores e ideales. Cuando llega el momento de implementar las acciones, el trabajo puede parecer difícil. Durante este proceso, es aconsejable chequear regularmente con los socios y festejar los pequeños éxitos (WICI, 2007, page 25). Más aún, en lugar de desanimarse por los problemas que surgen, tales como recortes en el presupuesto, los socios de un programa deben concentrarse en ajustar el programa de acuerdo a las realidades y los desafíos (Whitzman, 2008b, pág. 191).

 

Planifique casos de contratiempos.

Los contratiempos son comunes en una iniciativa grande. Como la participación en un programa de ciudades seguras para las mujeres implica un gran compromiso por parte de los socios y de las comunidades, habrá muchas instancias en las que las metas y objetivos se verán amenazados por la falta de tiempo y recursos. Puede haber instancias de contratiempos ideológicos que necesitan ser resueltos, o puede ser necesario algún tiempo adicional para completar las acciones. Esto es normal y debe ser considerado como parte de un proceso que ayuda a todos los involucrados a comprender qué es una comunidad segura y por qué es importante (Cowichan Violence Against Women Society, pages 5-71).

 

Incorpore el monitoreo y la evaluación

A pesar  de que se tratará el monitoreo y la evaluación en detalle en la sección de monitoreo y evaluación, es conveniene resaltar que cualquier iniciativa de ciudades seguras para las mujeres debe ser monitoreada regularmente, a través de la implementación, para evaluar el progreso y los cuellos de botella, y documentar los logros y las lecciones aprendidas. Esto incluye documentación oportuna evaluando las actividades del programa, tales como sesiones de sensibilización o capacitación. Por ejemplo, si los socios de un programa organizan una semana de concienciación sobre la planificación de la seguridad de las mujeres en el centro de compras local, los actores responsables de estos eventos deben registrar sus impresiones y conclusiones del evento lo antes posible luego de esa semana – ¿Los asistentes entendieron los conceptos clave? ¿Hacia qué exposición se inclinaron más las personas? ¿Hubo preguntas sobre ciudades seguras para las mujeres que los socios del programa no pudieron responder? Fijar metas a corto plazo para cada etapa de cada componente o actividad dará a los participantes la pauta si su acción fue exitosa o no (quizás, en el caso del ejemplo mencionado, una meta podría ser distribuir cierta cantidad de folletos entre el público) (Cowichan Women Against Violence Society, 2002, pág. 70).