ESCAPE RAPIDO DE SITIO

Abordar formas y escenarios específicos

  • A veces los programas tienden a tratar la violencia contra las mujeres y niñas de manera general sin reconocer que existen diferentes y específicas formas de violencia que pueden requerir estrategias específicas, como el caso de la violencia que ocurre en relaciones de enamoramiento o noviazgo, en oposición a la violencia que sufre una mujer por parte de su esposo. Igualmente, es necesario que los programas se adapten a los escenarios particulares donde ocurre la violencia: en el hogar, dentro o alrededor de las escuelas, en las calles, en mercados y espacios públicos, en los centros de trabajo o  en las instalaciones carcelarias, etc. Asimismo, es importante que los programas reconozcan cómo  los variados sub grupos de la población, adolescentes, indígenas, discapacitados, rurales, VIH-positivos, desplazados, etc, pueden experimentar o ser afectados por la violencia de manera diferente.
  • Las intervenciones deben estar basadas en una clara comprensión (por medio de la investigación y recolección de datos) de  los específicos contextos en los cuales la violencia ocurre, para que haya una efectiva programación e implementación, con el conocimiento de formas, escenarios específicos y grupos de población afectados. Por ejemplo, el abuso sexual contra mujeres y niñas con discapacidad requiere una particular atención, debido a que este tipo de violencia puede carecer de una buena documentación, de un adecuado tratamiento en las normas y políticas o de enfoques adaptados a este grupo. Las evaluaciones participativas constituyen métodos sólidos para recoger manifestaciones específicas y contextos de la violencia perpetrada contra las mujeres en el área y comunidad donde la implementación del programa ha sido planificada.