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Los Enfoques de Sistemas

Los enfoques de sistemas amplios transforman la estructura y aspectos operacionales de cualquier sector particular  para lograr una  mejor prevención y respuesta ante la violencia contra las mujeres y niñas,  al incorporar acciones y responsabilidades a lo largo del sector y de su personal.

Resulta crucial implementar enfoques de sistemas amplios en los denominados servicios de primera línea tales como salud, seguridad (policía) y el judicial, especialmente porque la efectividad de los servicios para sobrevivientes de la violencia depende de la colaboración que pueda darse entre diferentes sectores, los cuales cumplen  diferentes roles e interactúan en los procesos dentro de un sector particular. En cada sector, ello involucra a quienes elaboran las políticas, a los proveedores de servicios, al personal técnico y administrativo, así como al marco policial y la infraestructura (protocolos de capacitación y de servicios, instalaciones y procedimientos) que pueden facilitar o crear barreras para que los sobrevivientes busquen ayuda (Heise, Ellsberg  y Gottemoeller, 1999).

Entre las  oportunidades claves para apoyar el uso de enfoques de sistemas amplios figuran:

  • Intervenciones multifacéticas, que  pueden ayudar a cambios en el nivel individual, organizacional, institucional y en la más amplia sociedad.
  • Tomar en cuenta los procesos, relaciones e incentivos  para un desempeño dirigido a una provisión eficaz de servicios (así como de sanciones por el incumplimiento de  obligaciones y de protocolos de derechos humanos ya establecidos)
  • Una planificación que comprometa a todos los actores involucrados, desde los encargados de elaborar políticas hasta los proveedores de servicios a nivel comunitario en los diferentes sectores y que integran esfuerzos más amplios para abordar la violencia contra las mujeres, involucrando a diversos grupos e instituciones (incluyendo redes comunitarias y organizaciones no gubernamentales), utilizando  marcos de políticas existentes y otros recursos dedicados para dar fin al problema.
  • Reconocimiento e inversión en intervenciones basadas en la demanda,  para empoderar a mujeres y niñas así como maximizar la utilidad de los servicios brindados, dado que las intervenciones basadas en la oferta (por ejemplo, mejorando los estándares y alcance de los servicios dirigidos a sobrevivientes de la violencia) pueden ser escasamente utilizados por aquellos  más necesitados. La demanda puede ser aumentada a través de:
    • Difundir ampliamente información sobre servicios disponibles (a través de los medios de comunicación,  la prensa y las redes de mujeres)
    • Sensibilización en cuanto a derechos legales, recursos disponibles para  las mujeres y sanciones que pueden enfrentar los perpetradores.
    • Trabajo con las comunidades para reducir el estigma y promover la cero tolerancia.
    • Mejorar la calidad de las atenciones de los profesionales de la salud y  la policía, a través de estándares de práctica/protocolos, y capacitación previa al servicio y durante el desempeño de su trabajo.
    • Tomar en cuenta las dificultades prácticas y logísticas que afrontan las mujeres (transporte, tarifas del usuario, horario de atención de los servicios)
  • Dentro de un determinado sector, un enfoque de sistemas amplio normalmente supone: capacitación de todo el personal en cuanto al género y la violencia contra las mujeres (es ideal implementarlo previo al servicio y también durante éste); el desarrollo de habilidades del personal sobre sus roles específicos y otros elementos programáticos (tales como gestión de los sistemas de información así como procesos de monitoreo y evaluación); institucionalización de protocolos y políticas; y mejoras en equipo e infraestructura.

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