ESCAPE RAPIDO DE SITIO

Resalte el hecho que el espacio no es neutral

Los planificadores urbanos y otros funcionarios municipales tienden a considerar el espacio público como “neutral al género”. En otras palabras, consideran que las mujeres y los hombres viven el espacio público de la misma manera. Sin embargo, para planificar espacios públicos seguros para todos, el espacio debe ser “desneutralizado”. Es decir, los espacios públicos no pueden considerarse iguales para todos en todos lados (CAFSU, 2002). Por ejemplo, hay espacios que a los hombres jóvenes les parecen seguros y disfrutables pero que a las mujeres mayores les pueden parecer peligrosos y poco placenteros. A veces, los espacios que pueden parecer divertidos y excitantes a los niños, pueden parecer complicados e inaccesibles a personas en sillas de ruedas. Cómo el espacio puede ser vivido de diferente manera por personas diferentes (incluyendo hombres y mujeres), las personas pueden construir espacios que promueven o impiden la equidad de género. Por ejemplo, los espacios diseñados para ser más seguros, fáciles de usar y más accesibles para hombres que para mujeres, impiden la equidad de género. En cambio, los espacios diseñados para ser más seguros, fáciles de usar y accesibles tanto para hombres como para mujeres, promueven la equidad de género.

 

Planifique espacios que fomenten las relaciones equitativas entre hombres y mujeres.

Los planificadores urbanos y otros actores involucrados en el diseño de espacios públicos necesitan pensar cómo serán usados los espacios y por quiénes. Las características de un espacio (por ej. si es pequeño o espacioso, si está bien o mal iluminado, lleno de gente o vacío) contribuyen a la forma de cómo se desarrollan las relaciones sociales en ese espacio. En otras palabras, el mismo espacio puede ser seguro o inseguro para las mujeres y las niñas dependiendo de quién los usa y por qué. Por ejemplo, si un espacio confinado como un ascensor está lleno de gente por un período de tiempo, puede no ser nada intimidante para una mujer. Sin embargo, si una mujer está sola en un ascensor con un hombre que le hace insinuaciones sexuales, el mismo espacio confinado puede ser sumamente intimidante. Asimismo, cualquier espacio pequeño y aislado puede resultar inseguro para las mujeres y niñas, dependiendo del contexto. Los diseñadores de espacios públicos deben saber cómo los hombres y las mujeres usan los espacios juntos, e incorporar elementos que promuevan relaciones de género apropiadas.

  

Integre las necesidades e intereses de las mujeres cuando defina el ordenamiento territorial y urbanismo.

Con frecuencia los urbanistas ordenan el espacio de acuerdo con los usos del suelo y las zonas, especialmente en los países industrializados. El uso del suelo es destinado por la ciudad y utilizado para definir qué tipo de usos puede haber en una zona determinada. Dentro de cada uso del suelo, el espacio generalmente se divide en zonas. Una zona especifica exactamente qué se puede edificar en el espacio. Por ejemplo, una zona puede especificar que allí sólo se pueden construir edificios de apartamentos de tres pisos e iglesias. A veces puede haber ordenanzas municipales que restrinjan la prestación de servicios sociales esenciales cómo albergues de emergencia.

La mayoría de las decisiones de uso y ordenamiento territorial resuelven mantener alejados unos de otros los diferentes tipos de espacios con distintos usuarios. Esta práctica se basa en la creencia que los espacios son más eficientes si se dividen en áreas separadas para recreación, trabajo y vivienda. Desafortunadamente, este tipo de separación acrecentó la división tradicional entre las esferas pública y privada. La separación de las esferas pública y privada es problemática porque puede limitar la movilidad de las mujeres entre los distintos espacios de la ciudad. Por ejemplo, para las mujeres responsables de las tareas domésticas en la esfera privada, incluyendo el cuidado de niños y/o parientes ancianos, compra y/o cultivo de alimentos, mantener la casa familiar, y hacer todo tipo de diligencias y manejar recursos, puede ser prácticamente imposible realizar un viaje a una zona separada de la ciudad para actividades recreativas. Como consecuencia, las mujeres simplemente no pueden disfrutar de tiempo de esparcimiento en espacios designados para la recreación. En otro ejemplo, las mujeres pueden verse obligadas a rechazar oportunidades de trabajos ubicados en áreas públicas lejos de sus otras responsabilidades diurnas en el espacio privado (por ej. tareas relativas a la familia, rol de cuidados). Sin embargo, las mujeres pueden optar o verse obligadas a aceptar un trabajo (por ej. por la pobreza, para tener un ingreso) aún si su ubicación es inconveniente, y por lo tanto están forzadas a hacer largos viajes temprano en la mañana y tarde de noche a través de zonas donde se sienten inseguras y su seguridad está en peligro.

En contraste, cuando el uso del suelo y el ordenamiento territorial permiten usos y tipos de espacios mezclados, la división entre las esferas pública y privada no es tan marcada y las mujeres pueden usar, disfrutar y trabajar dentro de espacios múltiples. Tienen fácil acceso a todo lo que necesitan, incluyendo guarderías, lugares de trabajo, tiendas, centros de salud y espacios recreativos. Por lo tanto, los planes deben centrarse en aumentar el flujo entre el hogar, el trabajo, la escuela, servicios de salud, compras y recreación. La planificación y el diseño de la seguridad deben reforzar directamente los derechos de las mujeres (y de todos) para obtener un equilibrio entre trabajo, vida familiar y tiempo libre. Además, las iniciativas de empleo a nivel local, barrial deben ser apoyadas para permitir que las mujeres trabajen cerca de sus hogares y familias. Una mejor planificación favorece una mejor calidad de vida para hombres y mujeres. En consecuencia, los planificadores no deben centrarse simplemente en que las mujeres estén más seguras en sus roles tradicionales como esposas y madres en la esfera privada. Por el contrario, los planificadores y la comunidad en general debe trabajar para hacer que el espacio contemple las distintas realidades de las vidas de las mujeres y los roles socioeconómicos y desafíen las normas socioculturales anticuadas en cuanto a los roles de género.

  

Asegúrese que los profesionales de la planificacion identifiquen todos los espacios públicos, tanto formales como informales, que pueden ser inseguros o riesgosos para las mujeres y niñas. 

Todos los espacios públicos cuentan y deben ser considerados importantes cuando se planifican y diseñan ciudades seguras para las mujeres. Los espacios públicos que son inseguros para las mujeres y niñas a menudo son pasados por alto por los profesionales de las planificacion. Éstos pueden considerar a los sitios pequeños, oscuros, mal iluminados o poco usados, como “no espacios” invisibles porque su atención está dirigida sólo a un proyecto o edificio en particular. Por ejemplo, terrenos abandonados entre complejos de viviendas y autopistas, espacios vacios entre zonas industriales y distritos comerciales céntricos, callejones, esquinas, y espacios entre edificios generalmente son ignorados en el proceso de planificación y diseño. Estas áreas, que conectan áreas formales e informales, son parte importante del espacio público y deben ser consideradas en la práctica de la planificación para asegurar que todas las partes de la ciudad sean seguras para las mujeres y niñas.  

  

Estudio de caso: “Avoiding Entrapment” (Evitar el cerramiento)

Este ejemplo viene del Plan It Safe Kit (Guia para planificar la seguridad) por el Safe Women of Liverpool Project (proyecto mujeres seguras de Liverpool). El kit describe los lugares de cerramiento como espacios pequeños, confinados, a menudo adyacentes a rutas muy transitadas, y tres de sus lados están cerrados por algún tipo de barrera - por ejemplo, muros, cercas o arbustos. Algunos ejemplos de lugares de cerramiento son los ascensores, escaleras, escondrijos oscuros que pueden ser trancados de noche, y zonas de carga fuera de la ruta peatonal. Los estacionamientos de múltiples niveles y las estaciones de servicio también pueden ser sitios de cerramiento, especialmente si están ubicados al costado de la vereda principal. Para abordar los problemas asociados con los espacios de cerramiento (que pueden facilitar las agresiones, incluyendo la agresión sexual de mujeres y niñas), el Plan It Safe Kit recomienda que los concejeros locales y los propietarios de edificios o terrenos estén involucrados en las siguientes acciones:

'Planificar y diseñar para excluir' lugares de cerramiento, asegurando que los nuevos diseños no tengan pequeños espacios confinados y sin uso que pueden presentar oportunidades de cerramiento.

Anular los espacios de cerramiento o trancarlos fuera de horario – por ejemplo, a la hora de cerrar un edificio se cierra o tranca la entrada o la escalera que conduce a ella.

Limitar el acceso a áreas tales como zonas de carga y de depósito.

Asegurar que el área esté bien iluminada.

Mejorar la visibilidad con medidas como espejos convexos.

Identificar claramente toda calle sin salida usando señales y marcas visibles.

Fuente: Safe Women Project. 1998. Plan It Safe Kit. Pluto Press, Annandale, Australia: Section 5. Disbonible en línea en inglés.