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El sector de la salud es un punto de entrada fundamental para los supervivientes

  • La mayoría de las mujeres y niñas supervivientes de la violencia tal vez no informen a nadie de su victimización (UNIFEM, 2003a; Organización Mundial de la Salud (OMS), 2009). No obstante, es probable que quienes sean objeto de violencia y/o se encuentren en situación de riesgo recurran a los servicios de salud en algún momento de sus vidas, entre otras cosas para solicitar atención de rutina, servicios relacionados con la salud sexual y reproductiva y tratamiento de urgencia. Lo cierto es que es más probable que  las mujeres que han sido objeto de violencia utilicen servicios médicos que las que no lo han sido (Golding, 1988; Koss, Koss y Woodruff, 1991; Kimmerling y Calhoun, 1994, citado en Weaver y Resnick, 2000; Campbell, 2002).

 

  • Por consiguiente, los proveedores de servicios de atención de la salud están en una situación singular para identificar a las supervivientes y brindarles tratamiento adecuado y remitirlas cuando procede. En los entornos de atención de la salud en que los profesionales están bien capacitados y son comprensivos y sensibles, la mayoría de las mujeres responden positivamente a las preguntas sobre su exposición a la violencia (Battaglia, Finley y Liebschutz, 2003; McAfee, 1995; Littleton, Berenson y Breitkopf, 2007, citado en Stevens, 2007).

 

  • Los servicios de salud sexual y reproductiva pueden constituirse en un punto de entrada especialmente importante para las supervivientes de la violencia. El porcentaje de mujeres y niñas que denuncian la violencia puede ser más elevado entre quienes hacen uso de servicios de salud sexual y reproductiva que el porcentaje de las que la denuncian en encuestas de población (Luciano, 2007). Las razones de ello pueden ser muy diversas, pero un elemento común de los servicios de salud sexual y reproductiva, incluidos los cuidados prenatales, las pruebas de embarazo, la atención de la salud materna y del niño, la planificación de la familia, el tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual y el VIH, es que las mujeres y las niñas que utilizan estos servicios han mantenido relaciones sexuales sin protección. Si bien muchas mujeres y niñas pueden haber mantenido relaciones sexuales voluntarias sin protección, un gran porcentaje de ellas las han mantenido en relaciones violentas o coercitivas. También podría ser más fácil para los proveedores de servicios de salud sexual y reproductiva identificar a las mujeres y niñas que han sido objeto de abuso porque suelen hacer el seguimiento de los pacientes a lo largo del tiempo.