ESCAPE RAPIDO DE SITIO

Asistencia y apoyo emocional

  • La orientación psicológica es una intervención crucial que puede tener importantes beneficios para las sobrevivientes – incluidos un mejor funcionamiento físico, niveles más bajos de depresión (Tiwari, 2005 citado en Ellsberg, 2006), mayor autoestima y seguridad en sí misma, e incluso menor exposición al abuso (Laverde, 1987, citado en Ramsey, 2005).  La terapia cognitivo-conductual enfocada en el trauma puede ser especialmente útil para reducir los problemas de salud mental asociados con la violencia (OMS, 2009c).  Sin embargo, es crucial que quienes brinden asistencia y apoyo emocional hayan recibido capacitación adecuada en temas relacionados al impacto psicológico que tienen los diferentes tipos de violencia hacia las mujeres y las niñas (Bott et al., 2004).
  • Los profesionales deben recibir capacitación para preguntar a las mujeres directamente sobre violencia. Especialmente a mujeres en cuidados prenatales y mujeres que muestran ciertas condiciones, tales como lesiones, síntomas de ansiedad, uso indebido de drogas, infecciones de transmisión sexual y síntomas ginecológicos.
  • Terapia cognitivo conductual puede ser especialmente útil para reducir los problemas de salud mental asociados con la violencia de pareja y la violencia sexual (OMS, 2010a). Sin embargo, es crucial que quienes brinden la atención y el apoyo emocional tengan una adecuada capacitación en orientación sobre temas relacionados con el impacto psicológico de los diferentes tipos de violencia contra las mujeres y las niñas (Bott et al., 2004). Algunas intervenciones incluidas las relacionadas con el desorden de estrés postraumático requieren una psicóloga o un especialista en salud mental altamente capacitado. Se ha demostrado que otros, tales como la intervención en casos de crisis, no son efectivos.
  • La experiencia e idoneidad de los especialistas en violencia hacia la mujer debe incluir, como mínimo, conocimiento sobre lo siguiente (ver también recursos para habilidades de orientación en: capacitación del personal):
    • Análisis de la violencia hacia la mujer con perspectiva de género
    • Técnicas de intervención en situaciones de crisis
    • Trauma, cómo sobrellevarlo y supervivencia
    • Conceptos actuales de bienestar e inclusión social
    • Confidencialidad
    • Habilidades de comunicación y técnicas de intervención
    • Generalidades sobre los sistemas de justicia penal y civil
    • Una actualización y revisión de las leyes relevantes
    • Disponibilidad de recursos estatales y comunitarios
    • No-discriminación y diversidad
    • Empoderamiento (Consejo de Europa, 2008a)
  • El Consejo de Europa recomienda que haya un servicio de orientación psicológica disponible por cada 50.000 mujeres (o al menos uno en cada ciudad regional) con derivación solo a profesionales cualificados en otros servicios terapéuticos (Consejo de Europa, 2008a). La incorporación de servicios de orientación en los centros de salud no solo puede hacerlos más accesibles para las sobrevivientes, sino que también puede tener beneficios secundarios, tales como ubicar este problema en un lugar más destacado entre las profesionales de la salud.
Ejemplo: En India, al ubicar centros de orientación familiar dentro de los hospitales se ha logrado que en el ámbito médico se reconozca que la violencia contra las mujeres y las niñas es un problema de salud legítimo (UNFPA, 2009).
Ejemplo: En Honduras, se establecieron 13 centros de orientación familiar en centros regionales de salud. A cada uno se lo dotó de al menos una trabajadora social y una psicóloga y brinda orientación individual y en grupo para las sobrevivientes, así como actividades de capacitación y prevención para trabajadores de la salud y promotores comunitarios (Velzeboer et al., 2003).
  • Sin embargo, en muchos entornos de desarrollo, el estándar del Consejo de Europa puede ser poco realista, y este estándar puede no abordar las necesidades de las mujeres que viven en áreas rurales difíciles de acceder. Por lo tanto es crucial que todas las profesionales de la salud que trabajen con sobrevivientes tengan amplio conocimiento de las técnicas de apoyo para asistir a las sobrevivientes, que estén basadas en los principios orientadores.  Los siguientes diagramas ilustran cómo el trabajo con las sobrevivientes con adherencia a principios básicos puede tener un efecto terapéutico.

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  • Si no hay orientadores profesionales disponibles, si hay barreras para acceder al apoyo psicosocial individual, o como complemento de los servicios ya existentes, Se pueden crear grupos de apoyo con personal de la salud como moderadoras capacitadas (Ellsberg y Arcas, 2001).
  • Aunque los moderadores no necesitan tener diplomas superiores en psicología, trabajo social, o áreas de estudio relacionadas, deben tener la capacitación específica en temas de violencia hacia la mujer, así como en moderación de grupos de apoyo, y deben comprender el proceso para diseñar grupos de apoyo, las etapas de desarrollo grupal, el rol del moderador, etc. 

 

Estudio de caso: Grupos de apoyo de mujeres como parte de un modelo integral de atención a la violencia familiar en América Central (Organización Panamericana de la Salud) 

Los grupos de apoyo pueden ser importantes para el bienestar psicológico de las sobrevivientes, en especial en entornos de escasos recursos, donde puede haber menos profesionales de la salud mental. Una de las principales ventajas de los grupos de apoyo es que hacen posible que los centros de salud atiendan a muchas más personas que cuando se brinda atención psicológica individual. Además, no es necesario que las moderadoras del grupo sean profesionales de la salud mental, aunque es preciso que cuenten con capacitación especial. Otra ventaja es que las mujeres tienen la oportunidad de ayudarse unas a otras, se dan cuenta que no son las únicas que padecen violencia; y desarrollan vínculos en común y, en algunos casos, toman acciones colectivas. Todos estos son elementos importantes para poner fin a la violencia. Un programa de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en América Central ha intentado promover grupos de apoyo mediante la capacitación de personal y la distribución de material educativo. En cada uno de los países hay por lo menos una experiencia piloto exitosa de grupos de apoyo. En América Central, hay varias organizaciones, por ejemplo, Centro Feminista de Información y Acción (CEFEMINA) en Costa  Rica, con amplia experiencia en autoayuda o grupos de apoyo para sobrevivientes de violencia. Sin embargo, una revisión de los grupos de apoyo de la región demostró una gran disparidad en cuanto a cuán generalizados están los grupos dentro de cada país. Un hallazgo importante fue que el éxito o fracaso de los grupos estaba muy vinculado a la motivación e idoneidad de cada trabajador de la salud que con las características de la comunidad, o la capacitación profesional de los facilitadores.

 

Uno de los enfoques más completos fue el de la Policlínica del Barrio Lourdes en El Salvador, donde se organizaron varios grupos de apoyo para sobrevivientes de violencia, incluso uno para mujeres mayores. Lo que hace que esta experiencia se destaque es que los grupos están dirigidos por una fisioterapista y una especialista en educación especial, a pesar que el centro cuenta con varios psicólogos. Los moderadores no fueron elegidos por su experiencia profesional sino por su interés en el tema y su capacidad para inspirar confianza en las personas. Para más información sobre las lecciones aprendidas, vea el documento en español.

Fuente: extraído de: Ellsberg, M. y Arcas, C., 2001. Sistematización del proyecto OPS: Hacia un modelo integral de atención para la violencia intrafamiliar en Centroamérica. Informe final. Estocolmo, Suecia: Departmento para la Democracia y el Desarrollo Social: evaluación ASDI, pp. 24-25). 

Recursos:

Caring for Survivors Training Manual (Manual de capacitación para la asistencia a las sobrevivientes) (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, 2010). Módulo 8.  Disponible en inglés.

Communication Skills in Working with Survivors of Gender-based Violence: A Five-day Training Manual (Habilidades de comunicación en el trabajo con sobrevivientes de violencia de género: manual para cinco días de capacitación) (International Rescue Committee y Family Health International, 2000). Día 4.  Disponible en inglés.

Counsellor’s Training Manual, (Manual de capacitación para orientadores), Help & Shelter, Guyana (Jackson, J.).  Disponible en Inglés.

Fortaleciendo la respuesta del sector de la salud a la violencia basada en género: Manual de referencia para profesionales de salud en países en desarrollo (Bott, S., Guedes, A., Guezmes, A. y Claramunt, C./IPPF/RHO, 2004). Ver Sección V.d.: Grupos de apoyo para las mujeres. Disponible en inglés y español.

Mental Health Responses for Victims of Sexual Violence and Rape in Resource-Poor Settings (Sexual Violence Research Initiative, 2011). Available in English.

THE POWER TO CHANGE: How to set up and run support groups for victims and survivors of domestic violence (EL PODER PARA CAMBIAR: Cómo crear y dirigir grupos de apoyo para víctimas y sobrevivientes de violencia doméstica). (NANE, AMCV, Associazione Artemisia, NGO Women's Shelter, y Women's Aid Federation of England, 2008). Este manual, elaborado dentro del Proyecto Daphne Project en Europa, define las consideraciones clave necesarias  para crear y dirigir grupos de apoyo para sobrevivientes de violencia doméstica. Incluye tres modelos posibles como base para dirigir tales grupos.  Disponible en inglés, estonio, húngaro, italiano, portugués y serbio.

Counseling Guidelines on Domestic Violence (Directrices para orientadores sobre casos de violencia doméstica) (Southern African AIDS Training Programme, 2001) Harare, Zimbabwe. Disponible en inglés.

Trainer’s Manual for Rape Trauma Counselors in Kenya (Manual de capacitación para orientadores de trauma post violación en Kenya) (Ministerio de Salud, Nairobi, Kenya, 2006). Disponible en inglés.

Psychosocial Care for Women in Shelter Homes (UNODC, 2011).  Disponible en inglés.

Se han elaborado varias directrices y herramientas en temas generales relacionados con la asistencia y el apoyo humanitario en casos de emergencia, que también pueden ser útiles en contextos de no emergencia. Estas incluyen:

  • Guidelines on Mental Health and Psychosocial Support in Emergency Settings. (Directrices para el apoyo a  la salud mental y psicosocial en situaciones de emergencia). Estas directrices recogen las percepciones de profesionales de diferentes regiones geográficas, disciplinas y sectores, y por tanto reflejan un consenso emergente sobre la buena práctica entre profesionales. La idea central de las directrices es que, en la fase temprana de una emergencia, son esenciales los apoyos sociales para proteger y respaldar la salud mental y el bienestar psicosocial.
  • Psychological First Aid: Field Operations Guide. (Primeros auxilios psicológicos: manual de operaciones en el terreno) National Child Traumatic Stress Network y National Center for post traumatic stress disorder. Un sistema modular de abordaje basado en la evidencia, para asistir a las personas inmediatamente después de un desastre o un ataque terrorista: el objetivo es reducir el estrés inicial, y fomentar la función adaptativa de corto y largo plazo. Está dirigido al personal de respuesta ante una situación de desastre. Incluye a quienes prestan respuesta inicial, sistemas de comando de incidentes, profesionales de atención de la salud primaria y de urgencia, equipos de respuesta ante crisis en las escuelas, organizaciones de índole religiosa, organizaciones de socorro para casos de desastre.
  • Coping with disaster – A guidebook to psychosocial intervention (Cómo sobrellevar una situación de desastre – Manual para la intervención psicosocial). Este manual contiene una variedad de intervenciones psicosociales orientadas a ayudar a las personas a sobrellevar los efectos emocionales de los desastres. Está dirigido a las trabajadores de la salud mental (psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales y otros orientadores), trabajadoras de atención de la salud primaria (doctoras, enfermeras, y otras profesionales comunitarias de la salud), trabajadores que prestan socorro en situaciones de  desastre, maestros, líderes religiosos y comunitarios, y oficiales de gobierno y organizaciones cuyo trabajo está relacionado con la respuesta a los desastres. Fue elaborada como guía para el terreno o como base para programas de capacitación breves o extensos sobre cómo responder ante los efectos psicosociales de los desastres.